Discipulado en el Desierto: Cómo Dios Está Obrando en el Norte de África
“¡Es el mejor momento del año!” No, no es Navidad ni un cumpleaños. Es el programa de discipulado para los creyentes locales en el Norte de África.
Cuatro veces al año, los creyentes locales se reúnen para un tiempo de discipulado y formación en la Palabra. Para ellos, esto es un momento especial, ya que muchos viven en zonas remotas donde podrían ser los únicos creyentes. Reunirse para estudiar la Biblia y compartir sus peticiones de oración es algo muy significativo. Cerca de 12 a 15 creyentes locales se congregan cada vez, normalmente guiados por un trabajador de SIM o un invitado especial.
Este programa lleva funcionando 15 años y, durante este tiempo, los trabajadores han visto un enorme crecimiento en las vidas de los creyentes locales.
“Tenemos que dejar claro que seguir a Cristo significa tomar nuestra cruz cada día.”
— Un trabajador en el Norte de África.
El discipulado es fundamental en esta región, porque, sin importar en qué etapa del camino de fe se encuentren las personas, todos necesitan crecer de manera integral. Esto cobra aún más importancia en un contexto donde, durante décadas, la inmadurez y los conflictos internos han impedido que la iglesia crezca de manera significativa.
Dios ha estado obrando a través del programa de discipulado, permitiendo que las personas aprendan a confiar unas en otras y a abrir sus corazones. En muchos casos, nunca antes se habían sentido libres para hacerlo. Esto, a su vez, permite que la verdad de Dios ilumine las áreas más oscuras de sus vidas.
“La clave para un discipulado eficaz es confiar en los dones del Espíritu Santo: necesitamos que su amor nos impulse a ser sus verdaderos embajadores. Necesitamos su gozo para llevar luz a la oscuridad con integridad. Necesitamos su paz para contrarrestar la agresividad de esta cultura. Necesitamos su paciencia para soportar el crecimiento aparentemente lento que vemos en las vidas de aquellos a quienes discipulamos.”
— Un trabajador en el Norte de África.
Algunos de los desafíos del discipulado son: las influencias del mundo que ahogan la verdad, las heridas del trauma que impiden que las semillas echen raíces y crezcan de forma saludable, la fuerte corriente de conformidad cultural contra la que los creyentes deben nadar para seguir a Cristo, además de la distancia, el aislamiento y la frágil confianza causada por experiencias dolorosas dentro de la familia de la fe.
“Algo que he aprendido sobre el discipulado en el Norte de África es que uno debe estar comprometido a largo plazo e impulsado por Su amor. Es un lugar difícil, y el fruto de nuestra fidelidad nunca está en nuestras manos ni en nuestro tiempo. Sin embargo, el Señor continúa obrando en esta región desafiante.”
— Un trabajador en el Norte de África.
Sara, sirviendo en el Norte de África.