
Efecto dominó del discipulado
Jesús es nuestro ejemplo como Discipulador, fue informal y relacional. Nunca los llevó a una clase, Él llamó a Sus discípulos, los capacitó y los comisionó.

La principal barrera para un discipulado efectivo no es la falta de capacidad de las personas para madurar espiritualmente, sino que les falta pasión, perspectiva, prioridades y perseverancia para desarrollar su vida espiritual. La mayoría de los cristianos saben que el crecimiento espiritual es importante, personalmente beneficioso y esperado, pero pocos asisten a iglesias que los impulsen a crecer o les proporcionen los recursos necesarios para facilitar ese crecimiento. Pocos creyentes tienen relaciones que los mantengan responsables de su desarrollo espiritual.
Al final, todo se reduce a prioridades personales. Para la mayoría de nosotros, independientemente de nuestro reconocimiento intelectual de la importancia del crecimiento cristiano, nuestras pasiones están en otro lugar, y nuestra agenda y energía siguen esas pasiones. En consecuencia, la mayoría de los creyentes están satisfechos con participar en un proceso sin preocuparse por el resultado.
El cristiano sin formación espera hasta sentir el impulso del Espíritu antes de actuar. El creyente lleno de la Palabra actúa basándose en los hechos de los mandamientos de Dios, sin importar cómo se sienta al respecto.
Bill Hull, pastor y autor del “El libro completo del discipulado”

Jesús es nuestro ejemplo como Discipulador, fue informal y relacional. Nunca los llevó a una clase, Él llamó a Sus discípulos, los capacitó y los comisionó.

El pastor Jorge Lonzi, sirve en Argentina.

El discipulado cristiano es un proceso integral que busca formar seguidores de Cristo comprometidos y maduros.