
Ser aprendiz transforma tu carácter
Más que un requisito impuesto por tu agencia o iglesia, la actitud de aprendiz es una decisión personal.

Jesús era un varón perfecto y el más grande modelo que el Padre nos presenta. Debemos conocerlo mediante el testimonio conjunto de la Palabra y del Espíritu. Efesios 4:13 sugiere que uno de los factores principales para llegar a la estatura de Cristo es conocerlo.
Algunas de las cualidades que sobresalen del carácter de Jesús que podemos ver en los relatos de los Evangelios:
• Su mansedumbre y humildad: 2 Co 10:1; 1 Pe 2:21-22; Mt 11:28-30.
• Su amor y compasión: Jn 13:34; Jn 13:23; Mt 9:36; Mt 14:14; Mt 15:32.
• Su valor y autoridad: Lc 4:16-30; Mr 5:1-9; Mt 23; Mr 10:32-34.
• Su misericordia y gracia: Mc 1:40-42; Mc 5:18-20; Hch 15:11; Ro 3:24.
• Su sabiduría: Lc 5:22; Lc 9:47; Jn 7:46.
En su pasión y muerte se muestran, hasta con mayor excelencia, las virtudes de carácter que había manifestado en su vida y ministerio.
“El misionero debe aprender a desarrollar la paciencia en el sentido que no importa lo que pase el Señor está conmigo. Si un cristiano se alborota, o desespera, ¿en dónde está su fe? Es importante la paciencia, la humildad y adaptarse a lo que venga, porque toda circunstancia es diferente y el Señor lo pone a uno en un proceso de acuerdo con las cualidades que Dios le ha dado”.

Más que un requisito impuesto por tu agencia o iglesia, la actitud de aprendiz es una decisión personal.

El carácter se revela en cómo reaccionamos sin pensar. Es lo que brota espontáneamente, y en realidad, todo fluye de lo que hay en el corazón (Proverbios 4:23).

"Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza." (Gálatas 5:22–23)