El llamado macedonio sigue llamando

Lo que queda por delante en la Misión de Dios
Es asombroso y, al mismo tiempo, profundamente inquietante pensar que 4 de cada 10 personas que viven hoy son no alcanzadas. Detrás de esa cifra hay rostros, historias y generaciones enteras que aún no han escuchado el nombre de Cristo. Alcanzarlas va a requerir mucho más que buenas intenciones: va a demandar mayor determinación, una preparación seria y una colaboración real entre el pueblo de Dios.
La obra es espiritual, y por eso nuestras oraciones no pueden quedarse dentro de nuestras paredes ni limitarse a nuestro contexto. Necesitan cruzar fronteras geográficas y atravesar profundas barreras de cosmovisión. Pero la oración, para ser íntegra, también debe ir acompañada de acción. Enviar obreros a estos lugares implica invertir nuestras ofrendas. Los presupuestos son elevados no por ambición, sino porque son reales y necesarios para lograr un impacto sostenido y transformador a largo plazo.
Enviar obreros preparados no es un añadido: es una responsabilidad espiritual. Y parte de esa preparación es la perseverancia. Incluso las demoras, los tiempos largos y los procesos aparentemente lentos contribuyen a forjar una resistencia espiritual y emocional que les permita permanecer firmes en el campo misionero cuando llegan las pruebas, la soledad o el cansancio.
En este contexto, COMIBAM nos ha desafiado con el programa “Adopta una etnia.” No solo como una idea inspiradora que queda en el papel, sino como un compromiso concreto y perseverante: investigar, orar con constancia y desarrollar una estrategia clara para involucrarnos activamente con ese pueblo. Adoptar una etnia es decidir cargarla en el corazón delante de Dios.
Dios va con nosotros, y esa es nuestra mayor esperanza. Pero no nos engañemos: no será fácil. Los lugares con menor dificultad de acceso, mejores climas y puertas abiertas para el trabajo de extranjeros ya han sido alcanzados por el esfuerzo pionero de misioneros del pasado y ahora cuentan con iglesias que internamente pueden seguir alcanzando a su pueblo. Lo que queda por delante para nuestra generación de obreros pioneros va a exigir fe, sacrificio y obediencia porque Cristo es digno de ser conocido por todas las naciones.
Para profundizar más en el tema de los pueblos no alcanzados, puedes ver más información aquí: https://misionessim.org/la- revista/no-alcanzados.