
Una iglesia relevante conecta fe y vida cotidiana
Cuando la iglesia no es relevante es porque las personas sienten que no se les considera, cuando esta solo cubre la parte espiritual.

Estoy emocionado de presentar esta edición, llena de testimonios que muestran cómo obreros latinoamericanos están conectando con comunidades no alcanzadas mediante relaciones genuinas y un servicio práctico que abre puertas al evangelio. Cada vez más, el movimiento latinoamericano está aprendiendo y participando activamente en la misión entre grupos no alcanzados, especialmente en algunos de los principales epicentros religiosos del mundo.
Contar con plataformas legítimas de servicio dentro de las comunidades donde trabajamos fortalece nuestra credibilidad y crea oportunidades para el ministerio integral, la proclamación del evangelio y la plantación de iglesias. Este enfoque refleja el mandato de Jesús de amar a Dios y amar al prójimo. Amar a personas de trasfondos religiosos diferentes —ya sean musulmanes, hindúes o budistas— nos motiva a construir amistades auténticas y duraderas. Estas relaciones son esenciales porque muchas de estas personas han vivido toda su vida en contextos donde el mensaje de Cristo es poco conocido o completamente desconocido.
En culturas profundamente relacionales, “la amistad debe preceder a la conversación espiritual”, dice Nabeel Qureshi, autor de Buscando a Allah-Encontrando a Jesús.
Por eso, desarrollar puntos de conexión con la comunidad es un paso clave para el avance del evangelio. Estos puntos de conexión pueden ser ministerios, negocios o proyectos de servicio que respondan a necesidades reales y demuestren el amor de Cristo de manera práctica.
Algunos ya han escuchado sobre los Movimientos de Discípulos Multiplicadores (DMM en inglés), un mover que ha dado mucho fruto en varios países de Asia y África. El crear puntos de conexión con la comunidad, es precisamente el segundo de los siete hábitos del multiplicador de discípulos. Al servir de forma sincera y relevante, se generan oportunidades para identificar a la “Persona de Paz”; la persona que Dios ha preparado no solo para creer, sino para abrir camino para el evangelio en su familia y en la comunidad, específicamente multiplicando estudios bíblicos de descubrimiento. Esto permite que los discípulos se multipliquen y surjan comunidades de fe que continúen obedeciendo la palabra, practicando los 7 hábitos y multiplicándose.

Cuando la iglesia no es relevante es porque las personas sienten que no se les considera, cuando esta solo cubre la parte espiritual.

La creatividad de Jesús no era un recurso estético, sino una herramienta para encarnar el Evangelio en la vida de las personas.

Una de las ventajas de vivir varios años en la misma comunidad es que llegamos a conocer a muchas familias y personas.