De Analfabetas a Empresarias

El periódico no significaría nada. Las etiquetas en las envolturas de los alimentos no significarían nada y no podrías estar seguro de que el vendedor te daría el vuelto correcto.
Los formularios estatales que te dan derecho a ciertas prestaciones serían demasiado difíciles para ti. Tendrías que confiar en otros para ayudarte con las simples tareas diarias.
Imagina entonces, ¡Qué capacidad se obtiene cuando aprendes a leer y escribir! Cuando ya no esperas en otros para recibir noticias, cuando puedes abrir y mantener una cuenta bancaria, contar tu vuelto, ayudar a tus hijos con sus tareas escolares e incluso dirigir un pequeño negocio y sobre todo ¡leer la Biblia!
Recientemente fuimos testigos de esta radical transformación en las vidas de mujeres de un pueblo rural en un remoto rincón de este país.
Por medio de iniciativas de proyectos, estas mujeres primero aprendieron a leer y a escribir.
Los grupos de alfabetización de adultos guiaron a las mujeres a formar grupos con los que pudieran aprender a ahorrar, tomar pequeños préstamos, y empezar sus propios negocios.
¡Con gozo las mujeres nos mostraron su pequeño libro de reuniones que ellas mismas habían escrito! Nos contaron acerca de sus negocios (sastrería, venta de cúrcuma, crianza de cabras o venta de leche de búfalos). Con emoción compartieron cómo ahora hay gente que les pide dinero cuando antes ellas tenían que rogarles a sus esposos por el dinero.
Estas mujeres anteriormente analfabetas, demasiado asustadas de alejarse de sus casas, ahora se sentaban ante nosotros como orgullosas empresarias que viajan a otros pueblos a llevar las noticias de capacitación a las otras mujeres.
La transformación comunitaria está ocurriendo a través de cuatrocientos grupos de mujeres, incluyendo a un total aproximado de 7,000 mujeres rurales en el estado más pobre del país. Es un lento proceso en circunstancias difíciles y aun así las vidas están siendo cambiadas.
El personal del proyecto nacional es un maravilloso y dedicado equipo que trabaja en el calor extremo, viajando por unos de los peores caminos que hayan visto, quedándose en remotas áreas rurales... todo porque tienen un corazón para hacer una diferencia y traer el amor de Cristo a estas comunidades.
Por Elizabeth en Sur Asia