Qué Hacer Durante El Viaje Misionero

Ora con todo el equipo, sin cesar
Ora por sus vidas espirituales, para ser útiles en las manos del Señor, para bendecir a otros, para compartir el Evangelio con claridad y para dar un buen testimonio.
Ora por tus anfitriones, bendícelos y pide al Padre que sean un equipo que aporte a la labor que ya vienen realizando los misioneros y pastores en aquel lugar que visitan.
Ora por los habitantes de aquel lugar y por los miembros de la iglesia que visitan, ora para que ambas partes puedan estrechar lazos de amor, de ayuda mutua y que juntos crezcan en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Solicita peticiones de oración a tus anfitriones y realiza cadenas de oración.
Cada miembro del equipo debe prepararse mental, emocional y espiritualmente para servir a los demás y para ser usado como Dios quiera usarlos.
Este alerta y atento a lo que el Espíritu Santo quiere hacer a través tuyo y del Equipo. Deja que Dios tenga el control siempre.
Sé servicial y pronto a apoyar a tus anfitriones en todo lo que se te asigne.
Observa las necesidades del lugar y toma apunte de todo lo relevante para compartirlo con tu iglesia.
Sé Agradecido
Todos los días toma tiempo para agradecer a Dios, por la oportunidad que les da de ser vaso útil en sus manos y por la obra que el Espíritu Santo está haciendo en todos; es decir, en los anfitriones, pobladores del lugar, en el grupo visitante y en tu vida. Agradece a Dios por las provisiones y protección.
Preparación del Equipo
Los creyentes participantes deben ser cristianos de buen testimonio.
Prepárense emocional y espiritualmente, tratando con toda falta de perdón que puedan tener, manteniendo vida en armonía con otros, aprendiendo a depender de Dios a través de Su Palabra y afrontando saludablemente circunstancias adversas que Dios permite que pasemos.
Cultiva las disciplinas cristianas (oración, ayuno, vigilia, estudios bíblicos, etc.)
Haz conocer con anticipación al grupo el costo económico del viaje.
Cultiva una buena actitud y sé flexible.
Sé organizado.
Cultiva lazos de amistad entre los participantes.
Infórmate previamente sobre el lugar a visitar (cultura, idioma, clima, geografía, restricciones al Evangelio, etc.)