Relaciones con Agencias Misioneras Internacionales

Encontramos en 2 Corintios 8, principios de cooperación que nos vienen muy a mano. Este pasaje bíblico nos da una serie de recomendaciones que debemos considerar:
Darse primeramente al Señor y luego a nosotros, por la voluntad de Dios (2 Corintios 8:5):
La razón para la cooperación es entender que esto es lo que a Él le agrada. Darse a los otros, entonces, resulta ser un acto de obediencia.
No como quien manda sino como quien sirve (2 Corintios 8:8):
Cooperamos despojándonos de todo como una premisa para evitar que lo que poseemos o creemos poseer, cambie nuestra interacción o pervierta nuestra cooperación.
No como quien tiene, sino como quien entrega hasta lo último (2 Corintios 8:9):
No exhibiendo nuestras múltiples riquezas, ni usándolas como un disuasivo para mantener la cooperación a su favor. Si examinamos bien, los iberoamericanos tenemos riquezas que aportar a una cooperación; no vamos con las manos vacías, ¡no vayamos con las manos vacías, porque eso nos tentará a ponerlas en posición de pedir!
Se logran con acciones concretas, no con tanta palabrería (1 Corintios 8:11):
Tenemos un dicho latino: “ver si así como roncan, duermen” o “mucha bulla y pocas nueces” o “mucho bla bla y nada de ópera” de cualquier manera, la sabiduría popular nos muestra que las cosas se logran con acciones concretas.
El resultado de la cooperación es el beneficio mutuo (2 Corintios 8:14):
Ambos han sido llevados por Dios a la cooperación para cumplir con una tarea de la evangelización del mundo mostrando amor a Dios y al prójimo, al aportar lo que al otro le falta para que esté completo.
Por David D. Ruiz