Todos Juntos en el Envío

Participación de la Iglesia Local
La iglesia local es la que envía (cobertura moral, espiritual y económico total) al misionero, esto es responsabilidad de la Iglesia, no de la agencia. El misionero no deja de ser oveja del pastor y miembro de la iglesia local, el misionero es una extensión de su iglesia, es una parte en el cumplimiento de la Gran Comisión.
Su responsabilidad hacia el misionero es:
Nunca Olvidarlo (ni en oración, ni financieramente). Es trabajo en equipo, el misionero nunca logrará nada sin el apoyo de la iglesia local.
Recibirá por parte del misionero un reporte mensual, para que estén informados a detalle de la situación que está viviendo y el avance en el campo de trabajo.
Debe brindar apoyo desde el momento en que reconozca su llamado.
Se responsabiliza de darle una buena preparación.
Esta entidad es más activo cuando el misionero se encuentra en su país de origen, pero siempre es importante mantener contacto de lejos también.
Participación de la Agencia
Una agencia es una entidad que trabaja con la iglesia local para ayudarle a que el candidato llegue al campo. La agencia solo envía con la bendición y colaboración de la iglesia local.
Su principal función es proveer la logística necesaria para la llegada del obrero al campo y poner a su disposición los recursos (humanos y de trabajo) con lo que cuente, para el desarrollo efectivo del misionero y la misión.
Dará supervisión y cuidado pastoral en el campo, pero esto no invalida la posibilidad que la iglesia enviadora lo haga.
Marcará la estrategia a seguir, de acuerdo a su conocimiento del campo, la que considere más conveniente.
Dará la asesoría en cuanto a las situaciones legales que se pudieran presentar, así como todo tipo de trámite y papeleo. Ayuda con los detalles prácticos de establecerse en el nuevo país y ministerio.
Tiene informes y entrevistas periódicas, talleres, y retiros espirituales para renovar el ánimo espiritual y emocional. Ofrece el sentido de familia o equipo con los misioneros en el campo.
Participación del Misionero
Hay una dimensión personal que le corresponde en cuanto a su propio cuidado: Debe mantener a la agencia, equipo e iglesia enviadora informados de sus necesidades.
Cultivar su espiritualidad de tal forma que pueda sobrevivir por largos períodos de tiempo sin el apoyo al que estaba acostumbrado en su iglesia local.
Debe formar un grupo cercano de apoyo con los que podrá compartir con mayor libertad sus necesidades y buscar ayuda cuando la necesite.
Debe tomar iniciativa en todos los pasos en su envío y su servicio en el campo.