¿Hay falsos “llamados”?

Ganar el amor de Dios.
Las personas que creen que no son amadas pueden pensar que sacrificarse para convertirse en misioneros les ganará la aprobación de Dios.
Penitencia.
Las personas se sienten culpables y tratan de pagar por sus pecados sirviendo en lugares difíciles o peligrosos.
Presión familiar.
Los padres que se sienten culpables por no obedecer a su llamado pueden alentar a sus hijos a volverse misioneros.
Viaje.
Personas que quieren ver el mundo o tener aventuras pueden buscar estas por medio de la obra misionera.
Ir a casa.
Las personas que crecieron en ultramar pueden estar buscando una forma de llegar a “casa” y encontrarla por medio de las misiones.
Las personas que tienen los falsos llamados mencionados arriba no son personas malas tratando de sabotear la labor misionera.
Muchos de ellos son sinceros en su deseo de servir. Ellos realmente sí quieren complacer a Dios, expiar sus pecados, complacer a sus padres, y así sucesivamente.
Sin embargo, cuando los tiempos difíciles llegan, su falta de un llamado genuino hace imposible que ellos resistan la tormenta. Luego ellos mismos tienen problemas y/o se vuelven problemas para otros.
Por el Dr. Ronald Koteskey, Consultor Miembro de Care, GO Internacional. www.missionarycare.com