Descargando las emociones

Descargando las emociones

¿Cómo se hace el desahogo?

  1. Tome la iniciativa. El compartir es un arte. Si invitamos a otros a venir y a desahogarse con nosotros, tenemos que hacerles saber lo que esto significa y que tenemos tiempo para escucharlos. Ellos se sentirán extraños al principio, pero con el tiempo estarán agradecidos.

  2. Sea intencional. Poca gente pedirá que sea escuchada. Nosotros debemos no solamente pedir que se nos escuche sino ofrecer apoyo a otros. Obviamente, esto significa que debemos ser buenos oidores, buenos observadores, ir a juntas donde se comparte y se ora para saber qué está pasando en la vida de la gente.

  3. Esté disponible. El desahogarse no puede suceder en un receso; necesita tener tiempo planeado y suficiente. Debemos comunicarle a la gente que no estamos ocupados y que podemos pasar tiempo con ellos.

  4. Conozca el significado de desahogarse. No es contar mi historia para que el otro me escuche. No es escuchar ilustraciones que se puedan usar más adelante, no es escuchar para dar un consejo, animar, corregir, evaluar. Su propósito principal es permitir al que comparte que se escuche a sí mismo, procesar lo que ha pasado en presencia de gente que se interesa por el otro, debe hacerse en un lugar seguro.

  5. Esté consciente del costo y dividendos. Esto toma tiempo, iniciativa, expectativa e interés. Puede ser muy agotador darnos de lleno a alguien por una o dos horas. Pero podemos llegar a aprender a hacerlo y así se obtienen altos dividendos.

  6. Desahóguese lo más pronto posible después del evento. El hecho se recordará por un tiempo, pero los sentimientos se olvidan o varían más rápidamente y estos son los que de manera especial necesitan ser procesados.

Extraído de Desahogo en el campo misionero, de Laura Mae Gardner, Howie Bowman y Ken Williams

Revista VAMOS diciembre 2015

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