Todos juegan un papel

¿Qué significa la capacitación misionera integral?
En esencia, hablamos de una seria y diversificada preparación de nuestros siervos misioneros en cuatro dimensiones: su vida espiritual, sus relaciones interpersonales, lo que deben saber para llevar a cabo un ministerio misionero fructífero y sus habilidades para trabajar transculturalmente.
¿Quién es responsable de la capacitación misionera, el individuo, su iglesia, o la agencia enviadora?
La realidad es que todos juegan un papel necesario. El individuo tiene que desearlo y estar dispuesto a invertir el tiempo para su preparación; la iglesia ha de entender la vital importancia de estos estudios; y la agencia requiere, provee, cierto tipo de preparación.
¿Puede una iglesia local cumplir con la plena capacitación misionera pre-campo?
Alrededor del mundo hay iglesias locales de todo tamaño con pasión misionera. Algunas sienten que la tarea completa de la preparación del misionero les pertenece, y tratan de hacerlo todo. Es posible que las mega-iglesias tengan muchos recursos para esta tarea, pero francamente ni ellos capacitan plenamente.
La iglesia sabia, no importa su tamaño, establece una colaboración estratégica con centros especializados de entrenamiento misionero, sean programas que se dedican exclusivamente con este fin, o instituciones más formales que tienen una gama de programas, pero que hacen buen trabajo en la dimensión misionera. Rogamos al liderazgo pastoral y misionero que no traten de hacerlo todo. Demuestren sabiduría y humildad al reconocer que sí pueden hacer mucho, pero no todo.
Pero, ¿qué puede la iglesia hacer de importancia aquí?
La congregación local discipula y forma a los futuros misioneros; los pone a prueba en la realidad del ministerio local; tal vez sirven en un equipo que funda una iglesia nueva, o dirigen un programa de misión integral local; tal vez son pastores de una iglesia- hogar. Crecen, leen, trabajan bajo autoridad espiritual, aprenden a llevarse unos con otros con madurez y a resolver conflictos inter-personales. La iglesia es el semillero misionero que capacita al futuro obrero transcultural. Habiendo sido probado, el siervo es apoyado y enviado para recibir la debida capacitación misionera.
Parece que, cuando enfatiza esta capacitación misionera, niega la realidad del Espíritu Santo al escogernos, capacitarnos y darnos muchos dones espirituales. ¿Qué nos dice?
El Espíritu Santo bendice, capacita, dirige, enseña a los siervos que se preparan para este trabajo fuerte y serio. Si alguien quiere ser enfermera, profesor, mecánico, ingeniero, o cualquier otro trabajo, nuestra sociedad espera y demanda la preparación adecuada. Y lo mismo diremos de las misiones. Es inconcebible que un creyente, inclusive lleno del Espíritu Santo y colmado de sus dones, quiera servir en contextos del Islam, del budismo, del hinduismo, del animismo o del secularismo militante SIN una preparación adecuada.