Lo único que tú necesitas

Fue suficiente para que dos días más tarde, mientras viajaba “a dedo” por España, afuera de Segovia, yo dije: “Jesús, no sé si existes pero si es posible, quiero que entres a mi vida.” Increíble, pero así fue. Jesús entró en mi vida.
Cuando, al rato un médico me dio un aventón en su auto, yo hablé un pequeño rato de mí y después comencé a hablar de Jesús. Y así sucesivamente hasta el día de hoy.
El “Evangelismo” ocurre cuando discípulos de Cristo hablan a otros acerca de Jesús y de cómo recibir el perdón de sus pecados en él. Para eso Pablo decía que él se hacía “siervo de todos” y que “por todos los medios procuraba que algunos creyeren en Cristo.” (1 Corintios 9:20-23).
Así, que me di cuenta que a veces, en vez de predicar directamente, era mejor abrir una conversación escuchando los problemas de la persona y de allí ofrecerse a orar por ella. Aprendí a usar un folleto evangelístico, “Cómo puedo encontrar a Dios” (www.seaninternacional. com) y ayudar a que gente entendiese y se llevase la conversación a casa en lo leído juntos.
Nos dimos cuenta en nuestro entorno cultural la gran herida moderna es la familia, que miles caminan muy adoloridos por los rechazos, abandonos, retos de su infancia y matrimonio.
Desarrollamos una serie de fines de semana que llevaban a la gente a explorar como mejorar sus matrimonios y familias, encuentro matrimonial, encuentro de jóvenes, encuentro de niños, y otros.
Fue una revolución para el evangelismo ya que nuestra iglesia se comenzó a llenar de personas que se encontraban con Jesús. De allí el Alpha, donde invitamos a personas a reuniones especiales con algo para comer para entender el Evangelio. Casi siempre tenemos más de 50 personas nuevas allí.
Me hizo entender que hay mucha gente hambrienta allá afuera en nuestro Chile...
Por Pastor Alfred Cooper, de Chile