Tambor como puerta de entrada

Tambor como puerta de entrada

Me desperté en la oscuridad de la madrugada una mañana con el sonido de un tambor siendo golpeado. El ruido no era musical, pero parecía ser producido como una secuencia de palabras, con pausas.

En cuestión de segundos, un lejano tambor desde el otro lado del río respondió, y era evidente que se trataba de un diálogo. Yo había oído de los primeros exploradores referirse a los tambores parlantes, pero al escucharlos esa mañana, tuve la determinación inmediata de entender el lenguaje secreto del tambor y pronto se convirtió en un hobby.

Me senté con uno de los ancianos que era un maestro tamborista y pareció encantado de que yo estuviera interesado. Nuestra amistad se hizo más profunda con el tiempo y comenzó a mirarme como un hijo.

Esta fascinante expresión artística local fue una puerta eficaz para dejar de ser un extraño y convertirme en un “conocido” en esta nueva cultura.

En cada cultura, hay cosas que definen su identidad, que puede incluir los juegos de los niños, instrumentos musicales locales, canciones, comidas y narración de cuentos. Son estas mismas cosas que pueden ser una ‘puertas de entrada’ eficaces para el Evangelio en el mismo corazón de una comunidad.

Por Gordon Molyneux, sirviendo en el Congo