
Cómo cuidar a quienes no lo entienden
No siempre la familia del misionero es creyente, a veces, pueden encontrarse con personas que siguen otras religiones o incluso que no creen en Dios. ¿Qué se puede hacer en ese caso? ¿Debemos hacerlos a un lado?

La primera vez que salí al campo fue a la selva en mi país. Obviamente dejé a mi familia, mi madre y mis hermanos. Creo que no les afectó mucho.
Antes de salir al campo, Dios ya me estaba preparando en un seminario, en donde estuve estudiando ahí mismo (internada) y solo regresaba a casa los fines de semana para poder servir en mi Iglesia. Los tres años los pasé prácticamente fuera de casa, así que, creo que no fue tan difícil para mí y para mi familia desprendernos.
Pero, recuerdo la vez que le dije a mi mamá que Dios me estaba llamando a la selva. Ella dijo: “Has estado 3 años fuera de casa, ¿y ahora quieres irte de nuevo?”.
Después ella recordó una oración que hizo cuando yo había nacido. Mi mamá le pidió a Dios que levantara de su generación pastores y misioneros, y bueno, ella dijo: “Dios ha contestado mi oración, así que no puedo retenerte, tienes que obedecer e ir dónde Dios te está llamando”.
Rosa, misionera en Asia

No siempre la familia del misionero es creyente, a veces, pueden encontrarse con personas que siguen otras religiones o incluso que no creen en Dios. ¿Qué se puede hacer en ese caso? ¿Debemos hacerlos a un lado?

Si bien esta es un área que aún no ha sido tan explorada por las iglesias y agencias en Latinoamérica e incluso, en el mundo, uno de los pioneros en hacerlo es la agencia Fedemec en Costa Rica. Alexandra Mantilla es la directora del Departamento de Cuidado Integral, y compartió cuáles son las prácticas que el ministerio ha implementado para acompañar a los familiares de los misioneros.

Ellos cuidándolos significaba que yo podía venir