
La alegría y tristeza de mamá
Alexandra Mantilla fue misionera en Uruguay por varios años y durante ese tiempo su mamá vivió en carne propia lo que era tener a una hija lejos.

Llamadas/WhatsApp mensuales: Les escriben o llaman cada mes para ver cómo están, pedirles sus pedidos de oración y orar por ellos y sus familiares. “No es un programa o agenda a cumplir, sino es un asunto de cultivar una relación genuina con los familiares, conocerles y que ellos nos conozcan, caminar con ellos”, menciona Alexandra.
Desayunos 3 veces al año: A través de estos encuentros, los familiares de los misioneros pueden conocerse y tener un tiempo de comunión. “Los hemos visto animarse los unos a los otros al ver que comparten realidades que son comunes para todos”, comenta la Directora. En esos desayunos, se comparte un tiempo de reflexión bíblica, oración y además celebran fechas especiales como navidad, día de la madre o padre, y se comparte lo que cada familiar trae para compartir.
Visitas, sobre todo a los familiares de los candidatos que están por salir: Son realizadas por la persona encargada de Envío o el director de FEDEMEC, y el objetivo es que pueda responder a las preguntas de la familia sobre el campo y la organización.
Y, por supuesto, también realizan una importante labor animando y capacitando a las iglesias de los obreros y candidatos a acompañar a los familiares que se quedan.
Además, un punto clave del trabajo que viene realizando FEDEMEC en esta área es la designación de quién hará el trabajo. Su propuesta se basa en dar la oportunidad a adultos mayores, sobre todo si son padres y madres, y que tengan dones y facilidades para caminar con otros.
“Como agencia no tenemos la capacidad de acompañar a toda la familia extendida del obrero y algo que hemos aprendido y ha sido de ayuda es preguntarle al obrero cuáles son tus dos familiares más cercanos a los que les gustaría que acompañemos. De esta manera, dejamos expectativas claras y sabemos que estamos acompañando a aquellas personas que para el obrero son muy importantes”, finaliza Alexandra.

Alexandra Mantilla fue misionera en Uruguay por varios años y durante ese tiempo su mamá vivió en carne propia lo que era tener a una hija lejos.

Cuando la hermana Julieta Murillo y la hermana María Lola Moreno nos hablaron de Madres de Impacto, no me imaginé lo que Dios nos enviaba a hacer: Reunirse con las mamas de nuestros candidatos y misioneros en el campo. La primera convocatoria la armamos en 2012, con cinco madres.

La clave para entender por qué es importante cuidar a los familiares de los misioneros tiene que ver con el concepto de familia, sobre todo en la cultura latina.