
¿Cuál será el próximo paso?
Estábamos listos para ir a Londres en abril del 2020. Sin embargo, llegó el COVID-19, con sus voces de malas noticias, pesimismo, desánimo, y nos logró contagiar.

La realidad de la vida del misionero es marcada por cambios constantes, con consecuencias, muchas veces trágicas, para la continuidad de la obra misionera. Por esta razón, la visión de las iglesias y agencias para el cuidado integral del misionero tiene que ser amplia, incluyendo todas las fases de la vida misionera. Yendo más allá de cómo podemos actuar como agencias misioneras o iglesias enviadoras durante una pandemia.Algunas áreas que causan estrés al misionero son:
Transiciones y choque transcultural.
Conflictos interpersonales.
Cuestionamiento permanente de la identidad.
Déficit en habilidades necesarias o falta de una plataforma adecuada.
Sobrecarga de trabajo y falta de un horario de trabajo establecido.
Falta de resultados medibles/ expectativas de la iglesia enviadora.
Finanzas.
Miedo a ser expulsado/renovación de la visa.
Carlos Scott, de Misión Local y Global (GloCal) Lee el artículo completo en https://movilicemos.org/recursos/duranteel-campo/algunas-crisis-que-suel...
Para reflexionar
Lee el artículo, ¿cómo crees que tu iglesia puede ayudar a los misioneros que pasan por esas crisis?

Estábamos listos para ir a Londres en abril del 2020. Sin embargo, llegó el COVID-19, con sus voces de malas noticias, pesimismo, desánimo, y nos logró contagiar.

Julieta Murillo, directora de SIM Latinoamérica, cuenta su historia “El virus debe ser enfrentado en el amor de Cristo y en Su fortaleza”, dijo Julieta Murillo, directora de SIM Latinoamérica, quien tenía proyectos de ayuda en Guayaquil hasta que se enfermó también de COVID.

en Guatemala, algo que todavía los tiene asombrados es que luego de un año de capacitación misionera y de un largo proceso de trámites para obtener la visa para servir a largo plazo, Dios interrumpió sus planes.