Contexto de pérdidas y emociones

Ambigüedad sobre su futuro, pérdida de control.
Pérdida de la pequeña seguridad financiera.
Pérdida del sentido de seguridad.
Preocupación por la familia extendida que dejó en su país de origen.
Sentimiento de aislamiento y soledad.
Cambios en sus hábitos y rutinas de vida cotidiana.
Planes de actividades ministeriales que se cancelan.
Conflictos con su familia inmediata, con la que convive.
Citas establecidas con colegas y amistades que son canceladas.
Pena por darse cuenta de que está sola(o) y/o distante de sus familiares.
Temor al contagio, temor al futuro y falta de fondos para pagar la renta, comprar alimentos.
Mucho más tiempo para pasar a solas con Dios, que antes no lo tenía.
No saber ni entender lo suficiente de redes o tecnología que les permita interactuar mejor con los demás hermanos a distancia.
Mucho tiempo a solas si es soltero/a o mucho tiempo con su familia si se está casado/a.