
Olvídate de la forma en que piensas sobre el evangelismo
Es necesario enseñar a las iglesias que el evangelismo se ve diferente en el trabajo, no luce como comúnmente lo vemos: puerta a puerta, un drama o en plazas.

A lo largo de la Biblia encontramos que el trabajo es creado por Dios como un vehículo que nos permite conocernos más y conocer a otros, no solo en sus resultados sino también en el cómo lo llevamos a cabo.
Tal relevancia tiene el trabajo, que a lo largo de las Escrituras podemos observar diferentes episodios en los que Dios usa a sus siervos para ser de bendición a través del trabajo que tienen, como cuando José siendo vendido indebidamente como esclavo, dio lo mejor de sí en integridad y esfuerzo tanto como para ser de testimonio ante su jefe Potifar (Génesis 37); no obstante, no lo logró solo, todo el logro alcanzado llegó porque su relación con su Padre Celestial no se vio afectada en medio de las circunstancias difíciles.
Dios, a diferencia de un jefe, no nos ordena lo que hay que hacer y punto, Él actúa a través de sus siervos, como lo hizo con Nehemías, quien por su trabajo de copero pudo hacer llegar su petición ante el Rey de Persia y logró llevar recursos para levantar la Jerusalén en ruinas (Nehemías 1-2); nuevamente no lo hizo solo, se mantuvo ayunando e intercediendo ante el Señor, preocupándose en su relación con Dios y por ello logró ser útil a Dios para ser su reconstructor.
Con la llegada de Cristo al mundo, el trabajo es puesto en relieve en el Nuevo Testamento, pues no solo lo anuncia sino también lo vive, trabajando en el mismo oficio que José, “Él tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:7).
Finalmente, como buen seguidor de Cristo, Pablo el primer misionero a los gentiles, ve en su trabajo la herramienta útil para servir a Dios, obtener recursos, ser intencional en su tarea de ir y hacer discípulos.
Sea que tengamos un oficio o profesión, nuestro trabajo como cada área de nuestra vida debe ser puesta a disposición para la misión de Dios, sincera y genuinamente. Solo así podremos ver de primera mano cómo Dios usa la vida que nos da para ser de bendición a nuestra generación.

Es necesario enseñar a las iglesias que el evangelismo se ve diferente en el trabajo, no luce como comúnmente lo vemos: puerta a puerta, un drama o en plazas.

Carla no conoce a Dios. Quizás no se siente cómoda en una iglesia. Quizás hasta tiene ciertos conflictos. Quizás no ha tenido la oportunidad.

Los profesionales que contestaron una encuesta con 130 latinos nos cuentan cómo es evangelizar en el trabajo.