
No quería dejar a las personas que tanto amo
Muchas veces, el retorno a casa no es el deseo más profundo de todo misionero.

Jessie Scarrow de Ritchey, consultora de Cuidado Integral del Misionero, nos comparte:
apoyo conectarse con ellos y preguntarles si se les puede ayudar con algún trámite que necesiten realizar. Se les puede apoyar consiguiendo información sobre una escuela para sus hijos, citas con médicos, etc. Si el misionero tiene hijos de la misma edad que los suyos, sería agradable incluirlos en sus actividades y ayudarlos a desenvolverse en el grupo.
La iglesia necesita encontrar un equilibrio entre permitir al misionero contar con un tiempo para conectarse y compartir sobre su ministerio y por otra parte simplemente dejar que lo ministren. No se sorprendan si el misionero empieza a quebrantarse en medio de la adoración o al escuchar su propio idioma después de tantos años, esto es perfectamente saludable y normal. Déjenlo tener la libertad y seguridad para hacerlo.
Una de las cosas que más ayuda a sanar, puede ser tratar de entender el mundo en el que han trabajado y vivido.
Muy a menudo el misionero encuentra que incluso su propia familia y amigos no desean tomarse el tiempo para escuchar. Esto crea una barrera y una profunda sensación de separación y soledad.

Muchas veces, el retorno a casa no es el deseo más profundo de todo misionero.

• Si tú estás a punto de salir del campo, busca un mentor, tener alguien que te ayude a procesar desde antes de salir como tu llegada a tu país.

Tal vez piensas que al regresar todas las personas estarán interesadas en escuchar tus experiencias: no te decepciones si no sucede así, pues te encontrarás dif