Incomodando con nuestra fe

Incomodando con nuestra fe

“Bien sabemos que el enemigo no descansa en atacar nuestra fe. En cierta ocasión un alumno confesó ser homosexual.

Al contármelo directamente a mí, buscaba no mi consejo sino mi aprobación a ello. Por ser menor de edad, busqué el consentimiento de sus papás para poder trabajar cerca de él; mi sorpresa fue que aún los papás, miembros activos de una iglesia, estaban de acuerdo con su hijo.

Ellos, en ningún momento me pusieron alguna limitante para orientar a su hijo, pero sí resaltaron el hecho de respetar sus decisiones.

Fue complejo, pues él lo refutaba con todo lo que su círculo cercano consentía en él. Gracias a Dios, a pesar de que él nunca escuchó una aprobación de mi parte, aceptó una serie de discipulados en donde se le pudo guiar al amor de Cristo y el diseño original de Dios para su vida. Tanto para él, como para mí, fue complejo mantener una fe firme en medio de tanto ataque y consentimiento al pecado”, dijo Katheryn Guitz.

Otro testimonio es el de Juana de la Cruz, este en contexto de trabajo, ella dice que en el trabajo tenía una compañera que era una de las líderes, que por alguna razón su relación no era muy buena.

"Ella evitaba verme porque estaba molesta conmigo porque en una reunión, estaban obligando a practicar una religión y llevar algunos elementos desde nuestros municipios para presentar una ofrenda. Se tenía que dar una cantidad para la misma actividad. Para mí eso no era una opción, estaba segura que es pecado y decidí mantenerme en el camino correcto que es Cristo.

"Con el tiempo, tuve la oportunidad de hablar con ella sobre mi relación con Dios y, a partir de ello, ella cambió conmigo y contaba con su Incomodando con nuestra fe confianza".

Juana no titubeo si debía o no participar. Ella se mantuvo firme en todo lo que al Señor le agradaría.

Por último, Renato Nájera junto a su esposa, nos cuentan una experiencia donde decidieron permanecer en la verdad y no participar en el pecado de la mentira.

"Al llegar a Macedonia iniciamos la búsqueda de un apartamento para vivir, pero había muy pocas opciones. Luego de buscar, encontramos uno que nos gustó, el problema era que muchos de los dueños buscan evadir impuestos".

"Tras un día de negociar, el dueño nos presentó una propuesta de bajarle al precio del mismo con la única condición de que en el contrato dijera que pagábamos menos por el apartamento".

"La opción era tentadora y algunas preguntas pasaron por nuestra mente ¿Es esto realmente malo? ¿Quién podría enterarse? ¿Acaso no es algo conveniente a nuestra economía?"

"Sin embargo, el Espíritu Santo nos recordó: 'Dad al César lo que es del César' (Mat 22:21). Pensamos en que a pesar de que el dueño del apartamento no conoce al Señor y Su Palabra, nuestra forma de reaccionar ante la ley podía sentar un mal precedente. Así que tomamos la decisión de no aceptar su propuesta".

"Oramos por la respuesta del dueño, y al día siguiente él nos dijo que colocaría la cantidad completa en el contrato, pero que no nos tocaría pagar nada extra".

"Es más, nos dejó el apartamento a un precio más barato del que nos solicitó a inicio. Fue asombroso ver como el Señor obró, debido a confiar en Él y respetar por fe lo que su Palabra dice que es correcto".

Tres testimonios distintos con un común denominador: el respaldo del Señor cuando se le honra y se decide vivir para Su gloria. Siempre habrá situaciones donde nos encontraremos "entre la espada y la pared” pero será mucho mejor tener presente que vivimos para Él.

Evelyn Subuyuj, colaboradora del equipo VAMOS