Semillas de amor

El Señor nos ha hecho y nos está haciendo partícipes de la Gran Comisión, a través de pequeños actos que, van sembrando semillas, llenas de amor, cargadas de aroma celestial en los corazones de las personas que nos rodean.
Esta idea la vemos con claridad en dos parábolas, la del grano de mostaza y la levadura (Mateo 13: 31-33), en las que el énfasis se da en elementos pequeños –una semilla y un poco de levadura– los cuales transforman e influencian positivamente su entorno.
Por lo tanto, cuando decidimos dar lo pequeño que tenemos al servicio del prójimo, ya sea tiempo, servicio por medio de dones y recursos, nos hacemos partícipes de Su obra.
Por ejemplo, en mi caso, Dios me ha dado la habilidad de escuchar a las personas y crear lazos fraternos por medio de conversaciones casuales, que se van tornando en discipulados, evangelismo, exhortación y consolación.
En resumen, en pequeños espacios de consejería cristiana –en medio de un café, en el pasillo de algún lugar, entre muchos otros–, donde he podido dar a conocer o recordar a otros lo que indica la Palabra de Dios, orar por ellos y, desafiarlos a que inicien o afirmen su relación con Jesucristo.
Esto me ha llevado a dar algunas clases de consejería en diferentes espacios, las cuales algunas están en You Tube, esta es una de mis semillas de amor que sigue transformando. ¿Cuál es tu semilla de amor que transforma? ¡Recuerda que lo pequeño en las manos de Dios tiene un gran poder transformador!