
Como un papá atento de su hijo
Mi iglesia enviadora siempre estuvo atenta a mis necesidades, no solo las físicas, sino también las espirituales.

Un tema muy importante en el cuidado integral es la familia. Cuando los misioneros salen como familia, con o sin hijos, el cuidado no puede enfocarse solo en individuos, sino que debe centrarse en la familia. El misionero debe recordar que su primer ministerio es su hogar. A lo que me refiero es que el misionero no debe sacrificar a su esposa e hijos en el altar del ministerio. Los años de la misión moderna nos han mostrado muchos casos en donde, por fervor de servicio, el misionero puede, sin intención, descuidar a su familia. El concepto latino de que el cuidado de los niños es responsabilidad de la madre puede ser muy complicado en el campo. La presencia de ambos padres en el desarrollo de sus hijos es indispensable, ya que las estructuras de apoyo familiar que son culturalmente asumidas en Latinoamérica no existen al inicio en el campo misionero. Los niños necesitan estas estructuras de confianza, de familia o de equipo, no solo para sobrevivir su adaptación, sino para salir adelante en la vida.
“Hermanos, ustedes ya saben que la familia de Estéfanas fue el primer fruto de Acaya, y que ellos se han dedicado a servir a los santos. Les ruego que se sometan a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan. Me alegré mucho de que hayan venido Estéfanas, Fortunato y Acaico, pues ellos han suplido la ausencia de ustedes, ya que han fortalecido mi espíritu y el de ustedes. Lleven en cuenta a personas como ellos”.
Un buen ejemplo de una familia se ha dedicado al servicio de los santos.
Gio Pineda, director de la oficina de envío de SIM Latinoamerica

Mi iglesia enviadora siempre estuvo atenta a mis necesidades, no solo las físicas, sino también las espirituales.

Cuando enfrento momentos de incertidumbre y desgaste emocional en mi servicio misionero, tengo una mentora con quién puedo conversar.

Cuando el obrero está patinando por mucho tiempo por cualquier razón, el cuidado le ayuda mantener su ánimo y sus ojos en el Señor y no en la situación.