No llegamos solos: nuestra experiencia en el campo

No llegamos solos: nuestra experiencia en el campo

Desde hace más de 12 años, Dios nos ha estado preparando para la misión. No fue un camino fácil, pero cada experiencia, cada mentoría, y cada paso en ese tiempo fue formando en nosotros una base sólida. Ahora, después de tres meses en los Balcanes, podemos ver cómo esa preparación ha sido clave para avanzar con estabilidad.

Cuando llegamos, la emoción era grande, pero también enfrentamos la realidad de un nuevo contexto: un idioma difícil, una cultura distinta y la lejanía de familia y amigos. Sabíamos que la transición sería desafiante, pero algo hizo toda la diferencia: no llegamos solos.

Desde el primer momento, experimentamos la provisión y el cuidado de Dios de maneras concretas. Amigos que nos recibieron con hospitalidad, iglesias que nos sostienen en oración, mentores que nos guían con sabiduría y hasta personas que, sin conocernos mucho, han sido un bálsamo de ánimo. Nos dimos

Dios nos permitió ver que perseverar en la misión requiere un soporte bien construido. Con el tiempo, comprendimos que el cuidado integral descansa en cuatro pilares esenciales: Autocuidado: Antes de que otros puedan cuidarnos, debemos ser responsables de nuestra relación con Dios, nuestra salud emocional y mental, y aprender a establecer límites saludables. Comunidad: La misión no se vive en soledad. Nuestra iglesia en casa, mentores, amigos y redes misioneras han sido fundamentales para sostenernos. Comunicación: Nadie puede ayudarnos si no sabe lo que vivimos. Aprender a ser vulnerables nos ha permitido recibir apoyo

cuenta de que Dios ya había preparado nuestro camino antes de que diéramos el primer paso.

Sin embargo, hubo momentos en los que sentíamos el peso del cambio. En esos días, recordamos una verdad sencilla pero fundamental: el cuidado integral en la misión no es algo que simplemente sucede, sino que debe construirse intencionalmente.

Alejandro, mexicano sirviendo en los Balcanes

construyendo Conclusión: una cultura de cuidado El cuidado integral no es opcional, es esencial. Dios es fiel para proveer lo que necesitamos, pero también nos llama a ser responsables en construir relaciones de cuidado. Hoy seguimos caminando en este proceso, confiando en que el Dios que nos llamó también nos sostendrá en cada paso. “El que los llama es fiel, y así lo hará” – 1 Tesalonicenses 5:24

Alejandro, mexicano sirviendo en los Balcanes

Cuidado Mutuo: No

solo somos receptores de cuidado, sino también llamados a ser cuidadores de otros en el campo.

Revista VAMOS marzo 2025

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