
Enseña para un cambio de vida
Debemos siempre orar mientras hacemos discípulos, para que sepamos que debemos enseñarles y así ellos puedan empezar a multiplicarse.

La primera experiencia de Carlos
Abarca, director para Latinoamérica
de PMI, con el discipulado fue como
si estuviera en una clase bíblica.
Recuerda que, para su iglesia, el
discipulado consistía en aprender
lecciones.
“Sin embargo, había cosas en
mi corazón de las que necesitaba
dialogar y no existía esa
oportunidad”, dijo Carlos.
Este concepto sigue siendo el mismo para muchas iglesias locales, pero el modelo que Jesús nos dejó luce muy distinto, porque era vida a vida.
“El discipulado se trata de conocer a Jesús y seguirlo a Él, no es solo una clase de Biblia más. Necesitamos conocer a Dios en la vida práctica, en el caminar diario”, dijo Carlos.
Para Jesús con sus discípulos, cada acto era una enseñanza, era ver la Palabra en acción.
“Si tuviéramos un discipulado así conoceríamos más a Jesucristo, al Padre y al Espíritu Santo. Además, tendríamos más respuestas en los momentos en los que realmente las necesitamos, mientras peregrinamos y caminamos en la vida real”, dijo Carlos.
Un discipulado “vida a vida” permite conocer más a Jesús y vivir cómo Él vivió, siendo esas acciones el puente para que otros conozcan a Cristo, tal como le sucedió a Carlos en una experiencia que tuvo al discipular a alguien más.
Carlos afirma que invitar a los discípulos a experimentar el ministerio a su lado ha sido una de las maneras más efectivas de discipulado que ha practicado.
Una vez, su discípulo le acompañó a predicar a una iglesia en una provincia al lado de San José, Costa Rica. Viajaban en microbús y estaban conversando del libro de Josué cuando un hombre comenzó a insultarlos, diciéndonos que ese no era un lugar para hablar de Dios. En ese momento, una señora que era prostituta los defendió. Al final pudieron compartir con ella y recibió a Jesús.
Recordé a John Wesley cuando decía: 'Cuando uno predica el Evangelio, la gente se enoja o se convierte, pero el Evangelio siempre provoca alguna reacción'. Entonces, en ese momento pensé: 'No estábamos predicando'. Luego experimentamos dos reacciones: enojo y, después, alguien creyó en Jesús", comentó Carlos a su discípulo.

Debemos siempre orar mientras hacemos discípulos, para que sepamos que debemos enseñarles y así ellos puedan empezar a multiplicarse.

El discipulado del corazón de un niño requiere intencionalidad, amor y enseñanza bíblica sólida.

El discipulado no es simplemente un programa más dentro de la iglesia; es un estilo de vida que refleja el llamado de Jesús a seguirle y ser transformados a su