
Discipulando a las tribus urbanas
Si buscamos discipular a indigentes, personas en la cárcel, personas de una comunidad nativa u otros grupos, creo que deberíamos hacerlo de tal forma que nos ha

Dejar que ellos hagan su reflexión y muchas veces ellos mismos dicen, "es que yo sé que no debí ir al brujo para llevar a mi enfermo, pero estoy presionado por mi esposo o por mi suegra. Estoy arrepentido, eso me trajo muchas consecuencias en mi relación con Jesús”.
O “no debí ir a tomar chicha ese día porque luego me embriagué y todos me criticaron. ¿Tú eres creyente?’ Y luego ese dolor en su corazón de haber fallado al Señor les hace ser más conscientes la siguiente vez y decir que ya no van a hacerlo".
Cuando yo escucho estas historias, ya yo no tengo necesidad de decir gran cosa, porque ellos mismos hicieron su propia reflexión.
Creciendo esto me muestra que he podido modelar la gracia. Porque yo no les enseño de una forma catedrática, sino a través de las narraciones bíblicas y los diálogos de las historias. Tomamos la exégesis de los principios bíblicos y ellos se están apropiando de eso, pero no es algo que se hace rápido, en este momento llevamos casi siete años.
Ahora que estamos viendo florecer esos primeros creyentes. Esto es como un cultivo: primero preparas el terreno, luego siembras, luego riegas, y después tienes que esperar.
No siempre estás haciendo algo, solamente esperas horas que llueva, si no hay lluvia o tienes que abonar o tienes que deshierbar.
Eso requiere mucha dependencia del Señor y eso es algo que les estamos transmitiendo a nuestros amigos indígenas que no dependen de nosotros. Si algún día llegamos a faltar, ellos tienen la Palabra de Dios. Además, tienen el Espíritu de Dios en ellos; no tienen que esperar otra cosa.
Ariana, quien trabaja en una comunidad en las Amazonas

Si buscamos discipular a indigentes, personas en la cárcel, personas de una comunidad nativa u otros grupos, creo que deberíamos hacerlo de tal forma que nos ha

Debemos siempre orar mientras hacemos discípulos, para que sepamos que debemos enseñarles y así ellos puedan empezar a multiplicarse.

El discipulado del corazón de un niño requiere intencionalidad, amor y enseñanza bíblica sólida.