Hay una tendencia a complicar demasiado el liderazgo. Creamos estrategias elaboradas, planes detallados y sistemas complejos, pensando que eso es lo que distingue a los buenos líderes de los grandes.
Pero esto es lo que he aprendido: aunque el plan no siempre sea sencillo, el siguiente paso casi siempre lo es. Y más importante aún, quién eres como persona te guiará a través de circunstancias cambiantes mejor que cualquier estrategia.
Este mes, quiero retarte a cambiar tu enfoque. En lugar de preguntar “¿Qué necesito hacer?”, empieza a preguntar “¿En quién necesito convertirme?”
Cuando priorizas la formación de tu carácter, naturalmente tomas mejores decisiones.
Craig Groeschel, autor y pastor de Life.Church
Sin acompañamiento espiritual, el estrés puede distorsionar nuestra perspectiva. Por eso necesitamos mentores, comunidad y tiempo a solas con Dios. No solo para resistir la prueba, sino para ser transformados en medio de ella.
El estrés no es enemigo del carácter cristiano. Es el fuego donde Dios lo purifica. Lo que hay dentro, tarde o temprano, se revela. Y si Cristo habita en nosotros, lo que brota será vida, esperanza y testimonio.
Dios usa el estrés para mostrarnos áreas que necesitan ser rendidas. La formación espiritual no se improvisa en la crisis; se revela allí. Cada momento difícil puede ser una invitación a crecer en santidad.
La mejor manera de evaluar y desarrollar tu carácter es tener la vulnerabilidad de escuchar a quienes te conocen bien, especialmente cuando varias personas comparten la misma opinión.