Cuando el servicio revela el corazón

Cuando el servicio revela el corazón

Todos hemos oído de personas de las cuales se dice: “Este cuate tiene un carácter que nadie aguanta.” Esta expresión se refiere a personas difíciles de tratar y con quienes no es fácil trabajar. También hemos oído que las personas de buen carácter suelen ser bien recibidas, apreciadas y asignadas a liderazgo, pues es fácil confiarles responsabilidades y depender de su cumplimiento a tiempo. Por lo general, saben comunicarse claramente, respetar y hacerse respetar.

El carácter, entonces, debe trabajarse, y dependiendo de cómo y quién lo trabaje, puede abrir o cerrar puertas en la vida.

En el trabajo misionero hemos visto ambos tipos de personas, y apreciamos mucho las cualidades de quienes tienen buen carácter. Sin embargo, nuestra oración es que Dios nos guíe hacia candidatos y obreros que, más allá de tener buenas cualidades, reflejen a Cristo.

El tema de esta edición de VAMOS es práctico y nos invita a una evaluación personal que esperamos sirva en nuestro caminar diario, ya sea en preparación para el ministerio o sirviendo en la misión de Dios. Oro para que este material nos acerque al Señor, ya que refinar nuestro carácter a la semejanza de Cristo es un proceso que no podemos realizar solos, sino que forma parte de la santificación que Dios obra en el creyente. Este proceso comienza con la declaración: “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, todas son hechas nuevas.”

Al mirar hacia mis treinta años con SIM, confieso que mi carácter no siempre ha reflejado a Cristo como Él merece. Al evaluar mi relación con Dios, con creyentes, con mi esposa e hijos, compañeros de trabajo o no creyentes, he visto impurezas en mi vida de las que no estoy orgulloso. Gracias a Dios por su paciencia, porque sigue transformándome.

La vida cristiana se trata de ser transformados a la semejanza de Cristo y la transformación del carácter es de suma importancia para Él. Involucrarnos en su servicio —especialmente en el misionero transcultural— provoca que estas impurezas salgan más rápido.

Por eso, quiero desafiarte no solo a autoevaluar tu carácter, sino a permitir que Dios lo escudriñe, lo muestre y lo moldee a la semejanza de Cristo.

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Revista VAMOS septiembre 2025

Carácter misionero

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