Nuestras armas no son carnales, sino poderosas

Nuestras armas no son carnales, sino poderosas

Esta surge por el enfrentamiento entre el Reino de Dios y el Reino de las tinieblas. En regiones dominadas por la oscuridad, llevar el Evangelio implica enfrentar resistencias espirituales, como describe Efesios 6:12: “No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados y potestades”. Muchos pueblos no alcanzados están inmersos en sistemas religiosos, tradiciones y estructuras culturales bajo dominio espiritual por generaciones. El Evangelio desafía estas estructuras, generando una fuerte oposición como muchos lo hemos experimentado.

La oración es nuestra arma principal. Según 2 Corintios 10:4-5, nuestras armas no son carnales, sino poderosas en Dios para derribar fortalezas. Sin oración, el avance misionero es estéril y vulnerable. La intercesión específica por pueblos no alcanzados es crucial para romper barreras espirituales que impiden la recepción del Evangelio.

El testimonio del Evangelio confronta sistemas de mentira, como lo son la idolatría, el temor, la opresión espiritual y prácticas ocultistas. En Juan 8:32 promete que “la verdad los hará libres”, pero esta confrontación a menudo provoca rechazo o persecución. Los misioneros, como portadores de la presencia de Dios, enfrentan ataques personales, como desánimo, enfermedad o conflictos locales, similares a los que vivió el apóstol Pablo (Hechos 16 y 19). Por ello, el apoyo en oración, el cuidado pastoral y la preparación espiritual son esenciales.

1 Pedro 5:8-9 nos exhorta a estar vigilantes, pues el enemigo busca destruir. En mi experiencia misionera, hemos enfrentado ataques coordinados, como fallos simultáneos en celulares, computadoras y cuentas bancarias, que obstaculizaban nuestra labor. La oración y contar con intercesores fueron la clave para superar estas dificultades.

Como creyentes, no estamos solos. El Espíritu Santo nos guía, la Palabra de Dios nos fortalece, y la adoración y la oración nos acercan a Su presencia. Además, el cuerpo de Cristo nos sostiene con intercesión y apoyo. Mi recomendación a misioneros es desarrollar los dones de discernimiento, sabiduría y conocimiento. Estos me protegieron de trampas, me ayudaron a entender intenciones y a tomar decisiones correctas. Cultivar una relación íntima con el Espíritu Santo, escuchando sus instrucciones, ha sido mi arma más valiosa.

Nora Bloj, sirvió en una comunidad del sur de Rusia

Revista VAMOS marzo 2026

Lucha espiritual

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