¡Pasa a las amazonas!

¡Pasa a las amazonas!

El Alto Río Negro de la Amazonía brasileña es una clara invitación de Dios a sus hijos a reconocer las oportunidades y necesidades que solo pueden ser atendidas mediante la acción salvadora y transformadora del evangelio que predicamos.

Ubicado en la triple frontera entre Brasil, Colombia y Venezuela, es una región llena de oportunidades: ríos enteros con decenas de comunidades pertenecientes a 23 pueblos indígenas aún esperan por un obrero y por una iglesia plantada como una luz que comience a disipar la oscuridad.

Las personas viven en sus comunidades atadas a vicios, conflictos y prácticas espirituales que solo los esclavizan. Se necesitan obreros de corto y largo plazo para desarrollar ministerios enfocados en la niñez y la juventud, una generación que tiene en sus manos la oportunidad de dar un rumbo diferente a su sociedad. También se necesitan obreros para evangelizar, discipular y plantar iglesias en las comunidades indígenas, así como equipos que fortalezcan la fe de la iglesia nativa y capaciten a sus obreros para continuar su misión local.

La similitud entre el portugués y el español es una ventaja para los obreros latinos, y los equipos misioneros que ya trabajan aquí han abierto caminos que otros pueden recorrer.

Tal como dijo Jesús hace dos mil años, la mies sigue siendo mucha y los obreros pocos. Hay pueblos indígenas esperando el evangelio que nosotros ya hemos experimentado, y hay equipos misioneros esperándote para continuar la tarea. Ellos no pueden esperar más.

¡Dios te llama, y el Amazonas te espera para servir en el Reino y proclamar al Rey!