
Evangelio en acción
Estoy emocionado de presentar esta edición, llena de testimonios que muestran cómo obreros latinoamericanos están conectando con comunidades no alcanzadas media

Inspirado en los principios de Sports Friends, un ministerio deportivo no tiene como objetivo principal formar grandes atletas, sino utilizar el deporte como una herramienta para conectar con la comunidad, compartir el Evangelio y hacer discípulos.
1. Definir la misión antes que el deporte
Antes de organizar entrenamientos o torneos, la iglesia debe responder una pregunta fundamental: ¿Por qué queremos tener un ministerio deportivo? El propósito no debe ser únicamente enseñar un deporte, sino: • Conectar con la comunidad. • Compartir el Evangelio. • Hacer discípulos. • Desarrollar líderes. Cuando la misión está clara, el deporte se convierte en una herramienta para cumplir el propósito de Dios.
2. Conocer las necesidades de la comunidad
Es importante escuchar y observar antes de actuar. ¿Qué deportes son populares en la comunidad? ¿Cuáles son las necesidades de niños, adolescentes y jóvenes? ¿Existen escuelas, barrios u organizaciones con las que la iglesia pueda colaborar?
Comprender las necesidades reales ayudará a que el ministerio sea relevante e impactante.
3. Reclutar personas con corazón para servir
No se necesitan únicamente entrenadores o exdeportistas. Busquen personas que amen a Dios y a las personas y que tengan pasión por el discipulado. Lo más importante no es el conocimiento deportivo, sino el deseo de acercarse a las personas y acompañarlas en su crecimiento.
4. Capacitar y equipar a los voluntarios
Los voluntarios necesitan herramientas para servir eficazmente. Puede incluir principios básicos de entrenamiento deportivo, discipulado, cómo compartir la fe a través del deporte.
5. Comenzar de manera sencilla y constante
No es necesario iniciar con grandes eventos.
Se puede comenzar con una escuela deportiva semanal o un programa recreativo para niños. La constancia es más importante que el tamaño del programa. La confianza se construye con presencia continua.
6. Integrar el discipulado en cada actividad
El deporte debe abrir oportunidades para la formación espiritual. Algunas ideas son: • Compartir una reflexión bíblica breve. • Orar antes o después de cada práctica. • Enseñar valores cristianos a través del deporte. • Crear grupos pequeños o espacios de mentoría. Cada entrenamiento puede convertirse en una oportunidad para formar discípulos.
7. Desarrollar y multiplicar líderes
Un ministerio saludable forma nuevos líderes. Identifiquen personas con potencial para dirigir actividades, guiar estudios bíblicos y coordinar programas deportivos.
El objetivo no es que unas pocas personas hagan todo, sino equipar a otros para servir.
8. Involucrar los diversos dones de la iglesia
Un ministerio deportivo necesita mucho más que entrenadores. También son valiosas las personas con habilidades en:

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La Escritura revela que comunicar el Evangelio es un acto profundamente creativo.

Cuando la iglesia no es relevante es porque las personas sienten que no se les considera, cuando esta solo cubre la parte espiritual.