El Discipulado es para Todos

El Discipulado es para Todos

Hacer discípulos es el mandato de nuestro Señor Jesucristo. Es el proceso de comunicar las verdades y los principios bíblicos, de un mentor a un discípulo a través de nuestras vidas.

“El conocimiento que se comunica no es meramente completar un texto, sino presentar dichas verdades y principios bíblicos en el devenir de la vida, haciendo amistad, relacionándose. De tal forma que se expresen en las acciones de la vida misma más allá de la mera teoría”, dijo Mauricio Aldana, misionero guatemalteco pronto a salir a España.

“Mucho se habla, se dice, se establece, se organiza y se discute sobre qué es y qué no es el discipulado cristiano y bíblico. El discipulado es la manera cómo vivimos la vida, siendo seguidores de Cristo. Esto incluye desde que me levanto hasta que me acuesto y despierto al día siguiente; y en éste período de tiempo, lo que digo y cómo lo digo, lo que pienso y cómo lo pienso, lo que hago y cómo lo hago, lo que como y cómo lo como, a dónde voy y cómo voy”, dijo Francisco Gross, misionero guatemalteco y director de la Misión Cristiana Europea Internacional (MCEI).

Si regresamos a la Iglesia del primer siglo en el libro de Hechos y la comparamos con la Iglesia de hoy, la diferencia ¡sería tremenda! Antes hacían discípulos, hoy hacemos edificios; ellos hacían Iglesia, nosotros hacemos programas; ellos decían: “vayan y digan”, nosotros decimos: “vengan y escuchen”.

“Cuando lo que debemos estar haciendo es discipular a nuestros miembros. Hoy se forman seguidores de pastores y de líderes, pero no de Cristo. Hoy no se habla de la Gran Comisión, de ir y hacer discípulos. No se capacita a los nuevos creyentes en el discipulado y en que debemos compartir las buenas nuevas a otras personas. Tenemos que volver a las enseñanzas que nuestro Señor nos dejó, debemos de hacer lo mismo que Él hizo. Él nos dijo: «Como me envió el Padre, así también Yo os envío.» Juan 20:21”, dijo Julieta Murillo, directora de la agencia Impacto Mundial en Ecuador.

Hemos tomado la estrategia de Jesús y la hemos deformado. Jesús enviaba personas ordinarias, nosotros enviamos “cristianos profesionales”.

Somos hechos el pueblo escogido de Dios, pero hemos dejado que sólo “los profesionales” hagan la misión de Dios.

Jesús vio a la multitud a través de los ojos de Sus discípulos, y los preparó para alcanzar a la multitud hasta lo último de la tierra, hasta el fin del mundo.

Dios quiere que todos lleguen al arrepentimiento (2 Pedro 3:9). Tenemos que orar constantemente por nuestros discípulos y por nosotros (Colosenses 1:9/ Efesios 1:15- 19/2 Corintios 3:18), para que tengamos el sentir de Cristo (Filipenses 2:5-11).

Muchos cristianos el día de hoy piensan que el ministerio de Jesús era predicar, sanar enfermos, enseñar y hacer milagros, pero no fue así. Él invirtió casi el 85% de Su tiempo de ministerio con Sus discípulos.

Jesús enseñaba a la multitud y luego se apartaba para capacitar a Sus discípulos, les enseñó la verdad, pero no sólo eso sino les mostró todo con Su vida, fue una relación. La estrategia de Cristo fue multiplicar discípulos para alcanzar al mundo.

A veces creemos que toda la culpa lo tienen nuestros pastores y líderes, tanto que hemos venido “matando” a nuestras autoridades. En vez de preocuparnos en por qué es que la iglesia no funciona el día del hoy, necesitamos ser un grupo que quiera marcar la diferencia, para que así podamos ver el Evangelio declarado en todas las naciones para gloria de Dios Padre.

Seamos obedientes y hagamos lo que Jesús nos mandó a hacer, mientras tengamos la oportunidad, tomemos en serio el privilegio que Dios nos da.