Mi Legado al sur del Asia

Había un musulmán que moría de tuberculosis, su nuera me hablo de él y cada noche por alrededor de 4 meses visité a esta familia, el padre estaba muy enfermo, parecía ya un hombre muerto, el cuarto era muy pequeño y el camino muy oscuro y peligroso, era un barrio muy pobre, con mucho riesgo llegaba y salía cada noche de ese lugar.
Su esposa invitaba comida por la noche mientras yo les visitaba y habían días que ella me daba comida de su propio plato y a veces hasta metía comida con su mano a mi boca, esto me preocupaba mucho ya que había un enfermo en casa y tenía temor de contagiarme. Pero aun así no deje de ir cada noche.
Mientras estaba en la casa con ellos, salían temas de conversación, y yo podía compartir historias bíblicas o testimonios y cada noche la familia estaba más atenta a lo que les tenía para compartir, todo este tiempo sin tener que llevar la Biblia conmigo, ya que era un barrio musulmán.
Una noche mientras compartía una historia bíblica, el hombre enfermo me pidió que no siguiera, diciéndome en Urdu, “No sigas, ya entendí. ¿Qué debo hacer para tener a Isa (Jesús) como tú lo tienes?”. Este hombre musulmán, en India, me estaba pidiendo que le muestre como tener a Jesús.
Él recibió la salvación de Jesús, y me pidió que le prometiera que cuando él muriera lo enterrase en un cementerio cristiano en una caja con la cruz de Cristo, cosa que sería muy difícil, pero lo hice. Él me dijo que toda su vida había creído y hasta hablado que Alá es dios, pero ahora sabía que estaba equivocado, y quería confesar con su muerte que creía en Cristo.
A las siguientes semanas su salud empeoró, lo deje con su familia en el hospital para ir al banco en busca de dinero para ayudarlos con los gastos médicos, y al regresar él había muerto.
Su hijo mayor, al verme llegar me dijo: “Queremos bautizarnos todos”, sorprendida les pregunté qué había pasado, y él respondió: “Mi padre ha muerto, y él nos dijo en sus últimas palabras que Isa (Jesús) es el Dios verdadero y que debemos seguirlo y ser salvos para que lo volvamos a ver”.
Yo no podía creerlo, este hombre antes de morir trajo a los pies de Cristo a toda su familia. Hoy todos sirven al Señor, su hijo mayor es pastor y junto a su esposa lideran un ministerio de plantación de iglesias. Su segundo hijo se casó con una misionera extranjera y están teniendo un ministerio entre los niños.
Su hija está dirigiendo a mujeres en una iglesia que dirige con su esposo, y el hijo menor es unos de los líderes de jóvenes entre los creyentes de la ciudad.