Nuestra iglesia nos apoya al 100%

Este tiempo de oración y entrenamiento duró 7 años, hasta que Dios mostró no sólo a nosotros sino también a nuestro pastor que era tiempo de venir a Perú. Como era algo nuevo para nosotros salir de nuestro país como misioneros, no teníamos mucho conocimiento de cómo proceder. Pero a diferencia de la mayoría de misioneros (creo yo), fuimos enviados teniendo el apoyo financiero de nuestra iglesia al 100%, es decir, no fue necesario formar un equipo de apoyo. Estamos muy agradecidos pues el amor y la visión de invertir en la obra de Dios en nuestra iglesia es algo increíble, y además por cuanto Dios ha provisto no sólo a nosotros sino también a ellos.
Gracias a las herramientas tecnológicas tenemos contacto directo con ellos, principalmente con el pastor de misiones, siendo posible mantenerlos informados de cada nuevo paso. Los informes son enviados sin un periodo fijo y muchas de las decisiones son tomadas en conjunto con ellos.
Además, nuestro pastor de misiones nos visitó para conocer el campo y cada año regresamos a nuestra ciudad presentando un informe a toda la iglesia. Por lo que hemos vivido, vemos que ha sido una experiencia maravillosa y que es una bendición tener este tipo de apoyo en el trabajo en misiones.
Érico Furukawa, pastor y misionero de Brasil en Perú