
Me hice un piercing en la nariz
Un piercing en la nariz es sentido de pertenencia en la comunidad. Algunas mujeres cristianas no lo harían porque te hace ver “demasiado Hindú”.

Probablemente de la manera en que aprendemos las verdades bíblicas será la manera en que las enseñemos a otros. Esto puede ser problemático. “Para que el evangelio reciba una respuesta inteligente, ya sea positiva o negativa, debe haber comunicación efectiva.
Comunicación que tenga en consideración el punto de contacto entre el mensaje y la cultura de los oyentes. No puede existir una verdadera evangelización a menos que el evangelio confronte valores culturales y esquemas de pensamiento”, dice René Padilla, teólogo y autor.
El deseo de Dios es que Su Palabra se haga carne en la iglesia y, a través de ella, en cada contexto cultural.
Debemos entrar en un proceso de hacer el Evangelio entendible y accesible dentro de un contexto cultural en particular, sin perder la verdad y la integridad del mensaje original. A este proceso se llama, contextualización.
Nosotros deberíamos buscar cuidadosamente la diferencia entre el Verdadero Evangelio y Tradición Cultural. Siguiendo el ejemplo de Jesús, sus discípulos deben encarnar el Evangelio en todos los pueblos y culturas de la tierra.
El obrero no debe presentar equivocadamente su cultura como si fuera un modelo de Evangelio, cada pueblo tiene una cultura y una historia diferente.
“Aprende a apreciar a la gente en sus propias formas, aunque sea un hombre viejo y sin dientes. Escucha y aprende hasta que descubras las cosas en su folklore, religión y cultura para ayudarles a comunicar mejor el Evangelio” dice George Patterson, autor y teólogo.
Presentemos la verdad del evangelio en todo el mundo dentro del contexto de cada cultura.

Un piercing en la nariz es sentido de pertenencia en la comunidad. Algunas mujeres cristianas no lo harían porque te hace ver “demasiado Hindú”.

Nosotros creemos que Dios normalmente desea que los nuevos creyentes permanezcan conectados a su contexto social (1 Corintios 7:17-24), sin comprometer la enseñanza bíblica en sus creencias o prácticas (Ej.: permanentemente retener su anterior identidad no-cristiana).

A veces nuestra presentación del evangelio no toma en cuenta el contexto y la cultura donde estamos trabajando.