“Pero no tengo tiempo”

“Me gustaría hacerlo todos los días, ¡pero es que no tengo tiempo!”, “entre los niños, la casa y mi esposo, ya casi no me queda tiempo para hacer mi devocional”. Si tú estás pasando por algo parecido, hay algunas cosas que debes tener en cuenta.
“Cuando ‘no hay tiempo’ es cuando más debemos aferrarnos a la Palabra. Si nos encontramos en esa situación de ‘no tener tiempo para leer la Biblia’ lo primero que debemos hacer es tener una pausa y evaluar si nuestras prioridades están distorsionadas”, dice Vivian Ochoa. Lo cierto es que Dios hizo el día con 24 horas y eso nunca va a cambiar, lo que debe cambiar es nuestra manera de administrarlo.
“La Palabra de Dios es alimento para el espíritu y así como en lo natural tomamos tiempo para alimentar el cuerpo, en lo espiritual debemos tomar tiempo para alimentar el espíritu”, dice Miguel, quien sirve al Oeste de China. Si entendemos la importancia de pasar un tiempo a diario con Dios, podremos ordenar nuestras prioridades de la manera correcta y a pesar de estar a mil por hora, seremos capaces de detenernos un momento y descubrir lo que nuestro Padre tiene para nosotros ese día.