La alegría y tristeza de mamá

Experimentar todos estos sentimientos la llevó a servir en el departamento de Cuidado a los familiares de los misioneros de FEDEMEC.
Es un excelente espacio donde el adulto mayor puede servir en la obra misionera. Hay experiencias de vida, sabiduría, empatía desarrollada que se puede verter en el cuidado de los familiares de los obreros, expresó Alexandra. Ahora Norma, su mamá, tiene 72 años y se dedica completamente a este ministerio.
Cuando un padre ve partir a su hijo a la obra misionera tiene diferentes emociones y puede ser una etapa difícil de asimilar si no se cuenta con apoyo. Es por eso que el departamento de apoyo a los familiares es verdaderamente importante.
Los padres que tienen hijos que en algún momento han salido al campo pueden darse a otros familiares de obreros que actualmente viven la situación que ellos vivieron, mostrando comprensión en un ambiente donde hay tantos sentimientos encontrados: la alegría de ver a un hijo sirviendo a Dios versus la tristeza de tenerlo lejos; la seguridad de que Dios va a cuidar de ellos versus la angustia de no poder estar allí para cuidarlos ellos mismos, entre otros, agregó Alexandra.