Mis papás no aceptaban

Foto de RDNE Stock project: https://www.pexels.com/es-es/foto/mujer-en-camisa-blanca-besar-mujer-en-vestido-rojo-6148908/

Lorena es misionera en España desde hace 12 años. Junto a su esposo, cuatro hijos y su perro, dejaron todo en su país, incluyendo a sus padres y resto de su familia.

Con respecto a nuestra salida al campo, la reacción ha sido muy diferente en cuanto a mis padres, como a los padres de mi esposo. Mis padres no aceptaban que llevemos a nuestros hijos, les dolía mucho, sentían una gran pérdida, a tal punto, que mi padre nos dijo que él estaba dispuesto de cuidar a nuestros hijos y que nosotros vayamos a donde queramos. Fue muy duro para ellos.

En cambio, para mis suegros, fue diferente. Ellos apoyaron nuestra decisión de manera absoluta. Quiero aclarar, que nosotros comenzamos a comunicar a nuestra familia de nuestro llamado desde el minuto uno, es decir, que siempre ellos supieron que íbamos a salir al campo, pero aun así es difícil enfrentarlo a la hora de la salida. Para mí es muy importante el trabajo con la familia que se deja. Ellos sufren muchísimo. Necesitan de apoyo emocional, acompañamiento, animo, consuelo. Hablar de sus luchas entre la obediencia al Señor y la pérdida, por ejemplo”, cuenta Lorena.

Madres de Impacto Mundial

Cuando la hermana Julieta Murillo y la hermana María Lola Moreno nos hablaron de Madres de Impacto, no me imaginé lo que Dios nos enviaba a hacer: Reunirse con las mamas de nuestros candidatos y misioneros en el campo. La primera convocatoria la armamos en 2012, con cinco madres.

Oramos y les explicamos que habíamos sido llamadas para cubrir en oración y levantar un cayado por la visión que el Señor había puesto en el corazón de la hermana Julieta y todas las demás personas que se estaban reuniendo con ella para hacer realidad la organización misionera Impacto Mundial.

Luego de esa reunión quedamos en hacerlo una vez por mes, pero la verdad no fue posible. Desde ahí me quedé con eso en el corazón y con pena pues cuando nos queríamos reunir, no podían.

Entonces pensé, “si no podemos reunirnos, buscaré otra manera de hacerlo”. Pedí que por favor me envíen fecha de nacimiento, el nombre de su mamá, número de teléfono y el nombre de cada uno de los chicos que ya estaban involucrados en el llamado.

A través de una llamada me ponía a las órdenes de cada una de ellas y me identificaba. Hasta ahora lo hago y eso me ha permitido conocer sus inquietudes, temores, tristezas y alguna cosa que les esté robando la paz. La confianza ha ido creciendo en cada llamada y de esa manera Dios me ha abierto la puerta para tener ese tiempo con ellas.

Con cada llamada el Señor me dice “continúa, lo que te he enviado a hacer no es en vano”, y sé que Él está con nosotros. En mayo tuve la oportunidad de conocer a los padres de nuestros hermanos que fueron al viaje exploratorio que se organiza cada año y el país fue Cuba.

Les acompañé al aeropuerto, compartimos ese momento de emociones y pude conocerlos, tratarlos y animarlos. Seguiré haciéndolo porque Dios así lo demanda ya que siendo madre de hijos que tienen el llamado, sé lo que ellas sienten.

Eva Briones, Coordinadora del departamento de Madres de Impacto Mundial en Ecuador

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *