Quiero involucrarme en misiones, ¿por dónde empiezo?

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Cuando entiendes lo que Jesucristo hizo por ti en la cruz; es natural el querer pasar tu vida al servicio a Dios. ¿Pero, cómo hacerlo? Nuestra meta es descubrir lo que nos toca hacer en el plan global que Dios tiene para todos los pueblos del mundo. ¿Cuál es nuestro propósito en la vida?

La Gran Comisión de Dios (Mateo 28:19-20). El plan global de Dios es que cada cristiano sea parte de esa comisión. Pasar nuestros días compartiendo el amor de Dios y la salvación por medio de Jesucristo con las personas en nuestro alrededor. Ese es nuestro propósito en la vida, la razón por la que fuimos creados por Dios.

Hay 6 maneras para cumplir con este plan global y propósito:
Ir, Orar, Dar, Enviar, Movilizar y Cuidar.

Recuerda, solo por haber mencionado 6 maneras de involucrarse, no significa que elijamos solo hacer una parte. Por ejemplo, si estamos dando generosamente a las misiones, no significa que ya no vas a orar, ni a evangelizar, etc. Aun los que están trabajando a tiempo completo en las misiones deben estar orando, dando, movilizando a otros, y más.

Involucrarte en misiones no empieza cuando pisas en el campo, ya debes estar ofrendando, orando, yendo a los viajes de corto plazo, ayudando a un misionero en particular, aprendiendo sobre misiones, ayudando a que tu iglesia tenga una visión más amplia, movilizando a que otros también se involucren, etc.

El síndrome del superhéroe

Aunque la Gran Comisión no es una opción sino un mandato de Dios para nosotros, la obediencia total a ésta no se ve reflejada en la Iglesia.

La falta de involucramiento y priorización a la Gran Comisión, claro que, causa dolor e impotencia, pero este dolor es más notorio entre los jóvenes involucrados, haciéndoles creer que toda la responsabilidad recae únicamente sobre sus hombros, sobrecargándolos emocionalmente y con el tiempo, acumulará frustración, insatisfacción y mucha tristeza”, dijo Karina Colán, psicóloga hondureña.

Esta sensación de ‘rescatador’ es lo que llamamos ‘el síndrome de superhéroe’ que hace que el joven crea que salvará el mundo por sí mismo.

El síndrome de superhéroe es más frecuente en los jóvenes que son más maduros con respecto a su edad, o que recién se están involucrando en las misiones; incluso en aquellos con tiempo de estar involucrados mas no ven respuesta de parte de sus líderes e iglesias”, añadió Karina.

Esto en la mayoría de los casos hace madurar más rápido al joven, y va creando un mensaje inconsciente de ‘si no lo hago yo, nadie más lo hará’. Transformándose en una ‘obligación personal’.

Si bien es cierto Dios nos encomendó la Gran Comisión, no significa que la responsabilidad total caerá en los pocos que estén involucrados. Suena duro, pero Dios no nos necesita para que la gran comisión se lleve a cabo. Él usa hasta las cosas más simples para mostrar Su poder (Rom. 1:20), y si Él lo desea, Él lo llevará a cabo con o sin nosotros. No somos merecedores de tal privilegio, pero es por Su gracia que somos parte de Su plan para el mundo (Col. 1:16), así que no hay necesidad de afanarse en cumplir la misión en su totalidad, Dios nos pedirá cuentas de cuán obedientes fuimos a cada uno cuando estemos delante de Su presencia”, dijo Karina.

Si te encuentras en esta situación, es importante que aprendas a soltar y que lo hables con los que quieres y tus líderes. Exponer poco a poco tu vulnerabilidad les permitirá a otros saber que también necesitas apoyo y respaldo.

A pesar de la fortaleza que muestres, hay ocasiones en las que requieres hacer una pausa, estar a solas con Dios, y no al servicio de todos”, finalizó Karina.

No buscamos superhéroes que no parezcan tener problemas, sino personas reales que muestran a través de su ejemplo cómo enfrentar los desafíos de la vida. Necesitamos jóvenes que demuestren a través de sus vidas cómo lidiar con la culpa y las debilidades.”

Carlos Ramírez, salvadoreño, pastor de jóvenes y movilizador misionero

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