¡Alaba a Dios también con tu mente!
A lo largo de la Biblia podemos ver que a Dios le importa que seamos personas que ejerciten su mente y que por sobretodo que también lo alaben con ésta.
Así también es innegable la necesidad de más cristianos maduros que sean intencionales en ejercitar su mente para ser esos brazos llenos de conocimiento sirviendo a personas que caminan con preguntas trascendentales, como también para adorar a Dios de la manera que a Él le agrada.
Todo cristiano tiene que tomar como importante también el crecimiento de su mente, saltar la barrera del conformismo, de la ignorancia y de la pereza tal y como Priscila, apologeta y Editora General de Publicaciones en español en Women in Apologetics: Si queremos ser apologistas o teólogos, la pereza no es nuestra aliada. Ya no quieren leer, ahora tienes que poner cuánto tiempo de lectura aproximada tiene cada texto.
¿Cómo puede ser esto? (Los jóvenes) Están buscando información diluida, quieren la conclusión solamente, se jactan de ser la generación que más piensa por sí misma, pero se están comiendo la noticia masticada y regurgitada de red social en red social.
Quítense la pereza de investigar la fuente, de buscar otra noticia sobre el mismo tema para saber si son fake news, investigar, leer y re-leer, formar una opinión una vez hecho esto y no tener miedo a decir: «No tengo suficiente información para opinar al respecto». Esto nos alienta a buscar dicha información y salir de nuestro letargo cibernético de conformismo lector.
¡Seamos mejores siervos leyendo y preparándonos más!.
Deja que la Biblia argumente por ti al hablar con tu amigo hindú
Al compartir el Evangelio con un hindú probablemente te dirá que, Todas las religiones son caminos diferentes hacia el mismo Dios. Pero no debemos apurarnos a quitar este pensamiento.
Nuestra reacción instintiva ante una respuesta como esta, al menos la mía, ha sido a menudo, es ponerse a debatir de inmediato a mostrar que no es verdad. Mostramos nuestra lógica occidental para demostrar que los dioses no son los mismos y que Cristo es supremo, dijo Daniela quien sirve en Sri Lanka.
A los hindúes les encanta discutir sobre religión, y la cosmovisión hindú imparte a sus seguidores una inclinación por la oscuridad, una sospecha de exclusividad y una forma de razonar que invierte nuestras reglas normales de lógica.
En lugar de debatir, deja que la Palabra de Dios argumente por ti. Haz todo lo posible para que escuchen o lean la Palabra por sí mismos, haz preguntas de lo que leyeron, escucha sus respuestas y dirígelos de nuevo a la Palabra. Cuanto más leen o escuchan, más oportunidades tiene el Espíritu de grabar la Verdad en sus corazones, agregó ella.
La ventaja es que los hindúes tienen un diapasón espiritual incorporado que resuena fácilmente con cualquier conversación sobre lo divino. Es mucho más fácil abordar el tema de la religión con un hindú que con un occidental secular.
La pregunta, entonces, es cómo convertir esas conversaciones en un buen diálogo, y no en una conversación exasperante y sin sentido. Estas son algunas de las preguntas y cosas que puedes admirar en una conversación con tu amigo hindú:
- ¿Cuál es tu conocimiento espiritual? ¿En qué es lo que crees?
- ¿Qué partes del hinduismo son las más difíciles de aceptar o practicar?
- ¿En qué basas tu conocimiento sobre Dios?
- ¿Crees que todas las religiones conducen a Dios? ¿Por qué?
- ¿Qué crees que sucede después de la muerte?
- ¿Qué sabes y crees sobre Jesús?
- ¿Cuál es la diferencia entre una religión y la relación con Dios del que habló Jesús?
- ¿Crees que tus malas acciones (pecado) te separan de Dios?
- ¿Crees que tu espíritu podría estar muerto debido al pecado?
- ¿Qué o quién borra tus malas acciones ante Dios? ¿Eres tú?