Dando de corazón y en nuestras posibilidades

Dando de corazón y en nuestras posibilidades

“Hace 20 años, prediqué en una iglesia y el pastor me dio una ofrenda. Agradeciéndole y se la devolví, pero rogándome dijo: “Hermano, a lo mejor no la necesita, pero nosotros como Iglesia necesitamos aprender a dar. Miramos a la pobreza, pero olvidamos la salida para la pobreza es el dar (Hch. 20:35). Y esto es algo todavía algunas congregaciones necesitan aprender”, dijo Luis Parada, pastor en México.

Si bien las iglesias en América Latina han crecido numérica y espiritualmente, muchas solo han podido hacerse cargo de las necesidades financieras inmediatas (por ejemplo, su pastor y quizás las de una iglesia hija). Recordemos que nunca perdemos dando a las misiones.

Dar a las misiones es invertir en la obra de Dios. Invertir nuestro dinero para el ver el nombre de Dios glorificado. “El panorama económico en Latinoamérica siempre ha sido intrigante, pero eso no ha detenido a la Iglesia Latina para ser parte de la obra de Dios, he sido testigo de iglesias venezolanas enviando misioneros al Medio Oriente y de iglesias en pequeñas ciudades paraguayas enviando obreros al Norte del África”, dijo Melissa, coordinadora de envío para una agencia en el Medio Oriente.

Dios no nos pide que demos lo que no tenemos, sino lo que Él ya nos dio. Por eso debemos dar dentro de nuestras posibilidades y de corazón.