El cuidado integral, uno de los grandes cambios

El cuidado integral, uno de los grandes cambios

Uno de los grandes cambios que se ha dado dentro del movimiento latino hoy en día, es la necesidad del cuidado integral del obrero. Anteriormente los obreros eran enviados y al poco tiempo eran olvidados.

No había consciencia de la importancia de que ellos recibieran algún tipo de cuidado, y mucho menos de que ese cuidado fuera de manera integral.

Actualmente, existen convenios que se firman entre las iglesias que envían a los obreros, el obrero mismo, la agencia misionera, y la agencia receptora en el campo. Estos convenios incluyen, entre otras cosas, que el obrero reciba cuidado integral, tanto por parte de un mentor o un equipo de mentores designado por la iglesia, como también por parte de equipos de cuidado integral de la agencia misionera y de la agencia receptora.

Cabe decir que, en el principio, estos convenios tenían la deficiencia de que no establecían con claridad sobre quién caía la responsabilidad primaria de cuidar al obrero. Había una confusión en el obrero acerca de con quién se debía comunicar o reportar.

Sin embargo, hoy por hoy, está quedando más claro que es la iglesia que envía al obrero la que tiene la responsabilidad primaria de cuidar a sus obreros, y que la agencia misionera y la agencia receptora están para dar apoyo logístico y de monitoreo a las iglesias en esta área; con la salvedad de que no necesariamente son los pastores los que deben tomar el rol de mentor de los misioneros, sino que ellos pueden delegar esta responsabilidad a un equipo que se capacite y se encargue de cuidar a los obreros.

Abel Bonilla, del equipo de cuidado integral con SIM

Revista VAMOS diciembre 2021

Latinos al 100

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“El crecimiento espiritual se mide basado en su conocimiento tanto como en su obediencia; en su caminar con Cristo, tanto como en su compromiso con la misión de Dios.” David Ruíz, director de la Comisión de Misiones de la Alianza Evangélica Mundial

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Es muy significativo que, en toda esta labor de envío, la iglesia puede encontrar “amigos de batalla” que tienen la misma mirada de glorificar a Dios a través de la proclamación del evangelio y que colaboran con el esfuerzo de la iglesia local en el envío de los obreros al campo. Fernando del Campo, pastor