Un abrazo declara que tu presencia en mi vida es importante

Un abrazo declara que tu presencia en mi vida es importante

Muchas veces entregamos algo a las personas, pero ni las miramos. La actitud de ir en dirección al otro es importante, independientemente de los factores culturales que tenemos que considerar.

Yo soy una persona que abraza mucho, hay otras personas que guardan un poco más de distancia, y hay que considerarlo, pero siempre el acercamiento es una declaración de amor, una reafirmación de la dignidad del otro y una declaración que compartimos una misma humanidad.

Yo creo que Jesús siempre estaba hablando del abrazo. La historia del hijo pródigo era una historia de abrazo. De un padre que está esperando abrazar a su hijo. La reconciliación es un movimiento de ir en dirección al otro, y eso es un acto que se hace físicamente pero también se hace emocionalmente. Muchas veces guardamos distancias emocionales y tenemos que descubrir caminos para ir en dirección al abrazo.

Cristo abrazó a la humanidad en la cruz. Tocó a las personas y permitió ser tocado. La historia de la mujer de flujo de sangre es una historia muy profunda porque está desafiando, está derribando paradigmas muy fuertes, es una realidad donde no se consideraba a la mujer, se le consideraba como indigna, en medio de ello, Jesús preguntó: ¿alguien me tocó? Jesús autoriza y acerca a aquellos que no han sido parte, a quienes no tenían legitimidad de acercarse.

Por otro lado, muchas veces no sabemos recibir, y no saber recibir también nos pone en una posición: “Yo sí tengo, y tú no tienes”. Saber recibir es también un abrazo de la gracia de Dios. El Reino se basa en la reciprocidad y tenemos que luchar contra esta supremacía, contra estos pensamientos de poder que muchas veces reducen a una persona a un ser menor. Esa legitimidad de la dignidad de la imagen de Dios en el otro es lo que más ayuda a compartir las buenas noticias del Evangelio desde una posición de iguales, de pecadores, y permite que la gracia de Dios encuentre espacio en nuestro abrazo.

Hemos vivido situaciones de mucho duelo, como es la historia sobre una hermana que había perdido parte de su familia en un ataque a su iglesia. Cuando yo entré a su lugar de trabajo, trabajaba en una escuela para niños con parálisis cerebral, ella vino en mi dirección, abrió sus brazos, yo fui para consolarla, pero ella me consoló en su abrazo.

Ella me dijo: “Dios habita en mi dolor”. Cuando ella me acogió en su abrazo, yo sentí a Dios que la llenaba en su abrazo de Su consuelo y presencia. Por supuesto, también hay que tener esta sensibilidad de no invadir al otro con un abrazo, que no sea muy posesivo ni agresivo. Hay que también estar atento a las señales. Yo voy a tu dirección y tú vienes a mi dirección, así me autorizas a abrazarte, porque hay estos códigos de los espacios sagrados del cuerpo de cada persona. Es muy importante estar atento a estos códigos de espacios, a la sacralidad del cuerpo, y de la dignidad de la vida de cada persona.

Hay muchos tipos de abrazos y cambia dependiendo de la cultura, pero la cercanía siempre está presente en todas las culturas, esa necesidad que tenemos de ser acogidos.

Zazá Lima, misionera con los refugiados. Extraído del Episodio: “Un abrazo declara que tu presencia en mi vida es importante” de “Conversaciones SIM Podcast”, puedes escuchar el episodio completo en Spotify. Encuéntranos como SIM Latinoamérica.