Algunos obstáculos a superar

Algunos obstáculos a superar

Los Pueblos Indígenas Aislados y en Contacto Inicial (PIACI) son aquellos que han decidido, desentenderse de las amenazas y presiones sobre sus espacios de vida desde las sociedades no indígenas con las, que, por razones históricas, les ha tenido que coexistir.

Desde hace algunos años, la comunidad internacional y más específicamente desde la Amazonía, se han venido desarrollando iniciativas que buscan proteger los “lugares de refugio” ocupados por ellos. Estos últimos generalmente lo constituyen los bosques o cabeceras de los ríos, sitios de difícil acceso o de reencuentro con sus orígenes.

En Venezuela existen tres pueblos indígenas que tienen grupos de su población en condiciones de contacto inicial o aislamiento voluntario: los pueblos Hotï (Jodï), Yanomami y Uwottüja (Piaroa), que habitan al sur del Orinoco, en los estados Bolívar y Amazonas respectivamente. En el caso del pueblo Hotï (Jodï), existe un aproximado de mil (1000) personas, de los cuales cuatrocientos (400) viven en situación de contacto inicial o aislamiento relativo.

El pueblo Yanomami, con una población aproximada de quince mil (20,000) personas, de los cuales cuatro mil (4,000) indígenas viven en condiciones de contacto inicial (o aislamiento relativo).

La principal amenaza para los derechos de los Pueblos Indígenas en el país fue el aumento continuo de la industria extractiva de Venezuela.

La crisis multidimensional (económica, social, política y humanitaria) que vive el país. Durante la última década, las niñas, adolescentes y mujeres indígenas del territorio al sur del Orinoco han sufrido maltrato físico y violencia psicológica y sexual a causa de actividades ilícitas. Dicha violencia genera daños y consecuencias que los colocan en una situación de extrema vulnerabilidad. A esto se suma su pobreza e indigenismo, que ya constituyen factores de riesgo.

El aumento exponencial de la minería en o cerca de territorios indígenas. Se identificó minería en 14 territorios indígenas, con la mayor expansión neta en territorio Pemón, pero con impactos preocupantes en los territorios de los Kari’ña, Ye’kwana, Uwottüja, Kurripaco, Jotï y Yanomami. En ocasiones se han producido desplazamientos forzados por situaciones de violencia que comprometen la integridad física de los Pueblos Indígenas. La pobreza alimentaria suele estar asociada al desplazamiento de sus territorios ancestrales debido a que ya no pueden practicar sus actividades tradicionales de subsistencia.

Esta situación ha provocado un éxodo sustancial de miembros del Pueblo Indígena Warao de los estados Delta Amacuro y Monagas; E’ñepa de los estados Amazonas y Bolívar; Pemón del estado Bolívar; Jiwi, Uwotüja, Arawko del estado de Amazonas; y Wayuu y Yukpa del estado Zulia, y estos hoy constituyen la mayoría de los Pueblos Indígenas transfronterizos.

La crisis nacional ha afectado particularmente a las comunidades Warao del Delta del Orinoco y Monagas, así como a miembros del Pueblo Indígena E’ñepa de Bolívar. Se han visto obligados a buscar alivio económico en regiones distantes como Boa Vista y Manaus en Brasil.

El pueblo Yanomami en Brasil vive una crisis humanitaria. Al menos 570 niños de esta comunidad indígena murieron en los últimos cuatro años por desnutrición, malaria, entre otros problemas de salud. Los indígenas aseguran que más de 20 000 mineros ilegales, conocidos como garimpeiros, han llegado a su territorio desde el 2019.

Los cerca de 20,000 Yanomami que viven en territorio venezolano también enfrentan los mismos males, aunque a diferente escala. Denuncian que hay poca disponibilidad de alimento y las condiciones de atención en salud son deficientes.

El alcance y penetración del Evangelio en áreas de difícil acceso o contacto inicial nos lleva a considerar el contexto y situación de los pueblos a alcanzar, que pueden representar obstáculos y a riesgos que superar.

Movilizadores en Venezuela

Fuente: informe Mundo Indígena 2023 IGWHA. Wataniba