Si miramos a las poblaciones no alcanzadas es inevitable que veremos lo esencial que es la Biblia en su idioma.
La necesidad está implícita en el mandato que Jesús nos dio de hacer discípulos, de enseñar todo lo que Jesús mandó. ¿Enseñar qué si la Palabra de Dios no está disponible en la lengua que la gente entiende? ¿Cómo hacer discípulos? ¿Cómo es posible predicar la Palabra sin la Palabra?
Necesitamos entablar este diálogo amoroso con Dios para recibir Su guía y el poder que nos ha prometido al llevar a cabo Su misión. Hacemos la voluntad de Dios cuando nos comprometemos a entregar una Biblia a un pueblo no alcanzado.
La persona que marcará la diferencia en este proceso puede estar sentada en un banco de la iglesia, esperando a ser informada y desafiada.
En algunos casos puede ser todo eso: una tarea dura, peligrosa y difícil. Pero entonces somos desafiados a mirar más allá de las circunstancias y fijar nuestras mentes y corazones en el más interesado en nuestro éxito en la tarea, es decir, Dios mismo.
Hay algo, sin embargo, que ha hecho este trabajo menos arduo, menos peligroso y menos difícil.
Es cuando actuamos en colaboración con los pueblos no alcanzados. Como ejemplo, cito a los pueblos indígenas, aquí mismo, en Sudamérica, que no tienen la Biblia en su lengua y esperan ansiosamente un equipo de traductores.
Después de ser alcanzados, quieren alcanzar a otros pueblos que aún no tienen acceso al Evangelio. Es así, en colaboración, como el trabajo ha avanzado.
Te preguntarás entonces: ¿Qué puedo hacer en esta tarea desde mi posición?
Pues es posible orar para que Dios haga posible todo el proceso y prepare conexiones entre los que necesitan la Biblia y los que pueden llevarles la Biblia. Para orar más enfocadamente es útil conocer mejor la realidad de esos pueblos.
Una fuente fiable de información a nivel continental es la Alianza Global Wycliffe-
Américas (AGW), que recoge en su página web informes, estadísticas y motivos de oración por las personas sin Biblia (www.wycliffe.net/es/). También es posible apoyar económicamente, ya que la traducción de la Biblia o la llegada a estos pueblos conlleva muchos gastos, como los viajes por río o en pequeños aviones.
Una contribución económica puede ayudarles a acelerar el proceso de llevar la Biblia a los no alcanzados.
En Sudamérica existen dos centros principales de formación de lingüistas para trabajar en la traducción de la Biblia. Uno de ellos es en portugués y está en Brasil, el Curso de Lingüística y Misionología de Misión ALEM. El otro es en español, el CILTA - Curso Internacional de Lingüística, Traducción y Alfabetización, que está en Perú.
Es aquí donde cobra importancia el trabajo de concientización, ya sea en las iglesias, en seminarios, eventos misioneros y tantas otras oportunidades donde los creyentes se reúnen y están dispuestos a dar un paso más en la tarea de evangelización del mundo.
Raquel Villela, coordinadora de la Alianza de Traducción de la Biblia en AMTB – asociación de Misiones Transculturales Brasileñas