"¿Cómo te fue?"

La pregunta más común que oirás cuando regreses a casa es, “¿Cómo estuvo tu tiempo allá?” Algunas personas te harán esta pregunta como un saludo formal, otros realmente quieren saber. Una manera de anticipar el nivel de interés de una persona, es teniendo respuestas para los diferentes tamaños de preguntas.
La respuesta de 15 segundos
La respuesta de 1 minuto
La respuesta de 5 minutos
Piensa en cómo vas a responder a esta pregunta de tal manera que invite una conversación y que dé la gloria a Dios.
Cuando Pablo y Bernabé regresaron a su iglesia enviadora al final del primer período de su servicio misionero, ellos “reunieron a la iglesia y narraron las grandes cosas que Dios había hecho con ellos” (Hechos 14:27 y Hechos 15:4).
Contando historias interesantes
A la gente le gusta escuchar historias bien contadas. Por eso, necesitamos prepararlas intencionalmente:
Deben ser breves (por lo general deben durar unos 3 minutos).
Evita el exceso de detalles (los muchos nombres, lugares, y fechas distraen).
No mientas ni exageres.
Evita los estereotipos o las generalizaciones sobre el país o la cultura donde sirves.
La historia no debe ser un documental de viaje, sino una invitación a tu experiencia.
Evita la tentación de improvisar
Con demasiada frecuencia “volamos”, es decir, tú podrías:
Hablar demasiado tiempo.
Usar excesivamente muletillas “ummm”, “ah”, “este...” “o sea…”, y otras palabras que hacen que tus oyentes se duerman.
Utilizar generalizaciones vagas acerca de tu experiencia (Ej. “Fue lindo.”).
No mostrar demasiada emoción ni la alegría que quisieras transmitir.
Perder la oportunidad de compartir una gran historia.
Mis Presentaciones
Escribe un bosquejo para una charla de 30 minutos y una presentación PPT que tus amigos, familia e iglesia local te podrían pedir.
¿Qué incluir? Haz una lista de historias interesantes, verdades que Dios te enseñó y lo que viste que Dios estuvo haciendo.
¿Quién es tu audiencia? Tu presentación necesitará ser diferente para los niños de la escuela dominical como para los adultos en la academia bíblica. Adapta tu presentación – historias, fotos, música, etc. – de acuerdo con la audiencia.
¿Qué quieres que tu audiencia recuerde cuando ellos salgan de tu presentación? El mensaje de Dios debe ser el fundamento de tu presentación.
¿Cómo quieres que la audiencia responda? Determina que respuesta quieres antes de que hables. ¿Quieres una respuesta más comprometida… en orar, dar o ir?
¿Qué ayuda audiovisual usarás? Una imagen vale más que mil palabras, pero algunas no valen la pena mostrarlas. Selecciona unas cuantas fotos de alta calidad sobre tu experiencia misionera.
Si quieres que las personas escuchen tus historias y presten atención a tu experiencia misionera, necesitas cuidar lo suficiente la preparación.