"Nunca nadie había hecho esto por mí"

"Nunca nadie había hecho esto por mí"

Los Proyectos NUN desde el 2019, se enfoca en cuidar y acompañar en lo posible a los obreros en cada etapa de su servicio.

En una de las primeras oportunidades acompañando a una misionera que sirvió por muchos años en Asia y que había retornado a Perú después de la pandemia, permaneciendo por meses aquí, y luego que Dios había abierto las puertas de un nuevo campo: África.

Le hicimos la sencilla pregunta: ¿Qué necesitas?, ¿cómo podemos apoyarte? Ella mencionó que le gustaría reunirse con un grupo de damas amigas, para que ellas pudieran en su ausencia ser el equipo de transmisión de sus noticias y oración en Perú. Así que organizamos ese encuentro y entre una taza de café y una hermosa charla, conocimos más de Carmen, sus desafíos al ir a un nuevo campo y continente, y algunas otras necesidades como: la falta de maletas, medicinas esenciales para llevarse, o incluso detalles peruanos para regalar al equipo en África, así que se compartió con el grupo NUN y así pudimos cubrir todo.

Además, pudimos acompañarla a visitar iglesias y amistades, y antes de partir organizamos la despedida con sus hermanas y los que habían sido sus compañeros de batalla cuando estuvo en Asia. Ese día sus palabras marcaron mi corazón, ella dijo: “En todos mis años de servicio, nunca nadie había hecho esto por mí”.

Yo sentí estas palabras como la voz de Dios confirmando que este era mi lugar en la obra y que en ese momento todos los que participamos de cada detalle para ella, viajamos JUNTO CON ELLA hasta Costa de Marfil.

El día que Carmen partió a su nuevo campo misionero, tuve la bendición de acompañarla al aeropuerto, como aún estábamos en tiempo de pandemia no podíamos entrar al mismo aeropuerto, por eso muchos en la iglesia se quedaron con las ganas de acompañarla físicamente. Verla entrar por la puerta de embarque me hacía pensar, esta tarea no acabó aquí, más bien comenzó la aventura que Dios nos tiene preparada para ella como frente de batalla y a nosotros como fuerte.

Que privilegio poder servir, mimar y acompañar a esta obrera de Dios. Dios nos usa para que no se sientan solos y para que podamos nosotros ser parte de la OBRA DE DIOS en el Perú y el mundo.

Mi más grande deseo, es poder seguir animando a más personas para sostener juntos la cuerda de los que bajan al pozo y ser cada vez más congregaciones unidas con el mismo fin, porque somos un mismo cuerpo.

Pamela Del Campo, directora de NUN