Síndrome general de adaptación y retorno del misionero

Evaluaron 582 obreros transculturales durante aproximadamente 20 años.
Para puntuar los niveles de estrés se utilizó una versión modificada de la escala de Holmes-Rahe, una herramienta muy extendida que verifica la probabilidad de que un individuo se enferme por estrés teniendo en cuenta los eventos vividos en los últimos 12 meses.
Según el instrumento de Holmes-Rahe, la mitad de los que rindan el examen y obtengan una puntuación de 200 serían hospitalizados en los dos años siguientes; entre los que alcanzan los 300 puntos, el 90% sería hospitalizado en los dos años siguientes. El resultado es alarmante: la media obtenida de los misioneros fue de 439,5 puntos.
Los primeros cinco años de la carrera se consideran el período más crítico (541 puntos), que generalmente coincide con la fase de solicitud, formación variada y aprendizaje de idiomas.
El segundo pico se observó en el período de 16 a 20 años de carrera (451 puntos), en el que el síndrome del nido vacío, la crisis de la mediana edad y las necesidades de los padres ancianos son frecuentes. Una de las causas a considerar cuando un misionero retorna antes de su tiempo previsto, tiene que ver con su adaptación al campo y la respuesta general de su cuerpo a esa adaptación. Donde por demás convergen múltiples factores emocionales.
En el período 1992-1994, la Comisión de Misiones de la Alianza Evangélica Mundial (WEA) realizó un proyecto importante llamado ReMAP – Proyecto de reducción del desgaste de los misioneros. La investigación se registró en el libro “Demasiado valioso para que se pierda”: un estudio de las causas y curas del regreso prematuro de los misioneros. Su objetivo era evaluar cuántos misioneros estaban regresando a casa y por qué razones. Se encontró que, en promedio, el 5,1% de la fuerza misionera abandona el campo cada año. De estos retornos, el 70% se debió a causas evitables (jubilación normal, muerte, fuga por motivos políticos) (TAYLOR, 1998, p. 108).
Se han mencionado los siguientes factores como las principales causas del regreso de los misioneros: 1. Soporte financiero. 2. Razones personales (inmadurez espiritual, problemas de salud, compromiso inadecuado, llamado inconsistente, Vida inmoral) 3. Agencia de envío (19% de los casos): Falta de apoyo, desacuerdo) ReMAP pidió a los líderes de una Misión que enumeraran los tres factores que consideran más importantes para minimizar el regreso prematuro de los misioneros. Se citó lo siguiente: (1) el claro llamado de Dios para la obra misionera; (2) supervisión – cuidado y apoyo pastoral regular; y (3) la capacidad de mantener una vida espiritual saludable sin apoyo externo. A partir de ahí, entendemos la importancia de una buena selección y una buena preparación, que debe incluir el desarrollo del carácter cristiano, la conciencia de la realidad del campo y la solidificación de la vocación ministerial, no solo elementos de conocimiento, como también enfocan algunos enviadores.
Además, es necesaria una mayor inversión en la atención preventiva – fortalecimiento de la personalidad y la espiritualidad – sin dejar de intervenir en las crisis, tal como lo describen los estudios de Oliveira Lorraine “Considerando estos factores, creemos que tendremos misioneros más saludables y fuertes para cumplir con su carrera.”
Mario Linares, en Venezuela