Terminando bien

Pablo había pasado tres años en Éfeso y fue dirigido a volver a su lugar de origen en Jerusalén. Dave Pollock dice que para salir bien debes construir un “RAFT” (por sus siglas en inglés) veamos como Pablo cumplió esto.
Reconciliación: Cuando sales, puede que enfrentes problemas con alguien y trates de ignorarlos esperando que desaparezcan por sí solos. Sin embargo, no lo harán. Cargamos con ellos por dentro, y ellos interferirán con nuevas relaciones que queramos formar.
Si alguna vez nos volvemos a cruzar con esta persona, las tensiones y problemas seguirán ahí y serán más difíciles de solucionar. Pablo les recordó a los ancianos de Éfeso cómo había vivido todo el tiempo que estuvo entre ellos y que ni siquiera había tomado dinero de ellos, sino siempre estuvo dando.
Afirmación: Deja que otros sepan cuánto los respetas y aprecias diciéndoles cuán importante ha sido su amistad y cómo disfrutaste trabajando con ellos. A medida que reconozcas cómo te ha bendecido la gente, te volverás consciente de lo que has logrado.
Pablo encomendó a los Efesios el plan de la gracia de Dios y les advirtió sobre sus posibles dificultades.
Despedida: Despídete de la gente, mascotas, lugares y posesiones. Toma fotos y pequeños recuerdos de las buenas cosas que te pasaron.
Después que Pablo dio su discurso, todos oraron, lloraron, se abrazaron, se besaron, fueron al barco y se separaron.
Piensa en el destino: Mientras estas despidiéndote de la gente, empieza a pensar de manera realista sobre el lugar al que vas.
Recuerda que el lugar al que solías llamar casa ha cambiado y debes esperar cosas diferentes.
Pablo quería estar en Jerusalén para el día de Pentecostés, pero se dio cuenta que había muchos problemas esperándolo.
Una cosa que es particularmente difícil es ser forzado a dejar el campo antes de lo que tú hubieses previsto. Esto puede ser por problemas de salud en ti o en los miembros de tu familia, problemas con tu hijo adolescente, y muchas otras razones.
Puedes sentir que has fallado, tener sentimientos de depresión, desaliento, resentimiento y culpa.
En esos casos es bueno admitir tu pena, enfrentar la realidad trazando una saludable línea en el pasado, y comprometiéndote con las tareas presentes.