El carácter determinará mi influencia

No podemos perder de vista que Dios es el que da la influencia que tenemos sobre la vida de otros. Es la labor del Espíritu Santo abrir los ojos, dar convicción de pecado, consolar y llevarnos a aplicar las Escrituras.
Por otro lado, ciertamente de Dios viene la influencia, pero en Su gracia y bajo Su poder, tenemos la oportunidad de impactar la vida de otros, y ese impacto estará determinado por la fortaleza o la debilidad de nuestro carácter.
En Mateo 23, Jesús le habla a la multitud y a Sus discípulos sobre los fariseos y les dice: «De modo que haced y observad todo lo que os digan; pero no hagáis conforme a sus obras, porque ellos dicen y no hacen». Estas son palabras fuertes.
Jesús está condenando a los fariseos porque no viven lo que predican, sus palabras parecen ser muy piadosas, pero no tienen un carácter que los respalde.
Todos nosotros tenemos personas a nuestro alrededor a las que nuestras vidas pueden ministrar; ya sea que tengas la oportunidad de enseñar con regularidad a otras mujeres, en tu hogar a tus hijos, o que tu vida misma hable en tu lugar de trabajo o con tus distintas relaciones.
¿Pueden otros decir que la manera en la que vives ha impactado sus vidas?
¿O estas palabras de Jesús a los fariseos se aplican a ti también?